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Los grandes temas de la geopolítica y las relaciones comerciales internacionales bajados al llano

El futuro del sistema mundial y de las alianzas regionales, las nuevas tendencias políticas y contextos mundiales, con énfasis en el liderazgo regional y el rol de los nuevos gobiernos latinoamericanos. Temas que se trataron en la tercera y última reunión del ciclo de debates de “Diplomacia y Negociación en un mundo disruptivo” en el marco de la cumbre del G20 de Buenos Aires que se viene en noviembre y que coorganizaron BID INTAL, CARI, Fundación Foro del Sur, la Universidad del Salvador y la FICBC en la sede de esta última entidad.
Como por un lado hay que salir del día a día para hablar de estos temas que parecen grandilocuentes, pero a la vez volver porque la academia no se puede quedar en las nubes y se necesita bajar este debate al hombre de a pie; se estableció una suerte de “conversatorio” donde expusieron muy calificados exponentes en la materia: Enrique Iglesias, ex secretario ejecutivo de la CEPAL y viajero consuetudinario – una suerte de sherpa de las relaciones internacionales (en la foto arriba junto al director del INTAL, Gustavo Beliz)- Carlos Closa, catedrático de Ciencias Políticas e Investigador Científico del CSIC; Carlos Moneta, experto en relaciones internacionales, ex secretario permanente del SELA y director de la Maestría de especialización en economía y negocios con Asia Pacífico de UNTREF; Ana María San Juan, directora de iniciativas regionales de CAF, Rut Diamint, profesora en la Universidad Torcuato di Tella e investigadora principal del CONICET, moderados por Félix Peña de la FICBC y Andrés Rugeles de CAF (en las fotos abajo). Uno de los conceptos que quiso refrendar Peña y que fue acompañado por Iglesias, es tomar la posta frente al discurso de EE.UU. en la boca del presidente Trump de amenazar con salir de la OMC si no hay cambios en el ente multilateral del comercio. Peña e Iglesia entienden que existe la necesidad desde la región de sostener a la OMC como estandarte de la igualdad de condiciones en el comercio internacional, pero hay que reconocer también la necesidad de repensarla y de implementar cambios. La reunión del G20 en Buenos Aires, puede ser un buen ámbito para presentar una posición unificada de la región respecto a este tema.
Por otro lado una de las constantes es que varios de los expositores reconocieron el papel de las megaempresas digitales con mismo o más poder que muchos estados y con notable influencia en la gente.
Esto cambia mucho del mapa geopolítico.
Precisamente la medición estadística del comercio internacional, la mayor participación de las empresas digitales, muchas de las cuales no pagan impuestos en el flujo de intercambio, son algunos de los temas que seguramente debe estar analizando la OMC, reconoció Iglesias.
Recordó que vivimos el interregno de una época que “no termina de terminar” y otra que “no termina de empezar”. En otros tiempos, esto podía generar una guerra con consecuencias imprevisibles. Pero hoy esto es más difícil, porque son varios los países que tienen “la bomba” y eso es un freno.
La crisis del multilateralismo se da en muchos sentidos, agregó, por ejemplo, la incapacidad del Consejo de Seguridad de detener las guerras.
“Se dice que hay una crisis de confianza en los acuerdos especialmente de las clases medias “enojadas” por una globalización que impactó no positivamente en todos. Pero es importante tener en cuenta los avances que se han dado en estas últimas décadas”, explicó. Por ejemplo desde los ‘80/ ́90 con la creación del GATT y luego se formó la OMC mucho han logrado los países en desarrollo. “Hay que ver la diferencia entre el ladrido y la mordida”, explicó irónicamente al escuchar las quejas.. “Venimos de los 70 años más importantes en la historia de la humanidad en lo económico, social y político con notable reducción de la pobreza y un crecimiento impensado en la esperanza de vida de la gente”, agregó. Iglesias cree importante preservar ciertos conceptos como la disciplina en las reglas de juego. “Hay que tener un sistema de reglas, actualizarlo pero mantener los principios”, dice.
En un contexto de incertidumbre global, hoy en el concierto mundial China es el único país que tiene un plan a largo plazo.
En cuanto a la región, reconoció que está estancada en materia de acuerdos. Si bien no es momento de hacer grandes replanteos, sería muy positivo aprovechar lo que existe y avanzar en cuestiones puntuales y pequeñas soluciones; como definir el acuerdo Mercosur UE, el acuerdo con la AP y aprovechar la ALADI, agregó.
Por otra parte, Ana María San Juan resaltó la incertidumbre en cuanto al futuro de la región, lamentando que se viene de décadas de políticas de desarrollo que nunca se concretaron en la práctica con éxito. Hoy se ve países que crecen como Panamá, Perú, Paraguay o Bolivia. “Es necesario plantearnos otras premisas para enfrentar los desafíos, la democracia liberal demostró que por sí sola no pudo vencer las diferencias y la desigualdad”, señaló. Además se ve una fuerte crisis de representatividad y se pueden tomar a las redes sociales como una fuente de control de la corrupción. Un par de conceptos: La región ha establecido una relación comercial con Asia que en cierta forma ha generado una reprimarización de la economía, algo que no ayuda a la integración. Para Carlos Moneta no hay que ver la economía sin la política. Y si se ve a Oriente como el nuevo poder mundial, con la mayoría del PBI global y con el mayor crecimiento del mundo dependiendo de China e India -donde estará 70% de la clase media- hay que saber de qué se trata. Por ejemplo, es necesario ver la diferencia de conceptos que sobre la democracia tiene occidente – consumista y donde el individuo es el actor central- y de Oriente – confuciana y donde la comunidad está por encima-. China privilegia la economía y las cosas las define el partido, el crecimiento está basado en la educación y la tecnología.
En la Argentina se desconoce lo que sucede en esa región, algo que tiene que ver porque vemos un punto, un país, una región. Lo que llama “visión laser”. Pero China es mucho más. “Las experiencias con China vienen siendo en forma muy independientes. Se la ve como un problema y no como un cúmulo de oportunidades”, dice. Algo similar sucede con ASEAN.
Para Moneta debe seguirse un modelo que combine la cooperación y la competitividad. Tener en cuenta en relación lo real que es lo económico. “Hay que ver cómo armonizamos intereses económicos con diferencias políticas”, agregó.
Sobresale en la actualidad china, el mayor equilibro entre el desarrollo urbano y rural y lo que se viene con el proyecto OBOR (ruta de la seda) que unirá Euroasia en 20 años y lo que modificará la relación de China con Europa.
Por su parte, Carlos Closa dio la mirada sobre lo que sucede en Europa. Destacó cuatro temas, por un lado lo bien que asimiló la UE la salida del Reino Unido del bloque, el temor del “efecto contagio” no se dio y por el contario, la UE salió más robustecida, dijo. Por otro lado, hay problemas con la gobernanza del Euro; todavía pegan cuestiones como la deuda de los países débiles del bloque así como resolver un sistema de reserva para las épocas de crisis. El problema de la crisis migratoria no se resuelve y teniendo en cuenta el crecimiento de la población africana la cuestión no es establecer más controles en puerto sino buscar una solución estructural. Finalmente el riesgo de la emergencia del populismo de extrema derecha que es anti inmigratorio y euroescéptico, y que pone en la cabeza de la UE la culpa de la falta de competitividad. Atención porque el año que viene hay elecciones en la Comunidad.
En cuanto a los desafíos mencionó la política exte rior rusa, que cree que algunos cambios de posición en países que considera “buffer”, pueden poner en riesgo su política. Como el caso de Ucrania que se quiere acercar a “Europa” lo que Rusia considera como un ataque personal. Otra de las cuestiones, es la denuncia de interferencias rusas en las campañas electorales europeas que buscan desestabilizarlas.
Otro factor es China que avanza naturalmente, por ejemplo, comprando activos como la operación del puerto del Pireo o la compra de deuda pública. Destacó el acuerdo 16 + 1 (11 de los cuales son países de la UE). Finalmente está el efecto Trump, que recomienda a los países del bloque abandonar la UE y establece una actitud desafiante en materia de Defensa.
Las consecuencias de esta situación es que la UE se mueva solo por intereses en forma pragmática y pueda terminan abandonando el concepto de promotora de determinados valores como la democracia y los derechos humanos. Para Closa esto no es bueno. Además, a partir de allí viene privilegiando acuerdos puntuales- con Africa por ejemplo- respecto de otros. Esto puede impactar en la relación con América Latina donde hay más bien lazos culturales e históricos.
Volviendo a nuestra región, para Diamint se podría hablar de la década de la legitimación de la lucha contra la corrupción. En materia de interés geopolítico y defensa, manifestó que aún la influencia de EE.UU. es muy fuerte y no se debe subestimar, así como la de China, “más allá de las inversiones, hay un interés geopolítico que quizá no se ve tanto, pero existe”, dice. Ve que el problema en la integración en América Latina es que los acuerdos no se respetan. Señala que el sistema multilateral está dañado y tiró un concepto fuerte y controvertido: hoy hay una tercerización de la seguridad que está en manos de mercenarios. Será así?

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