Revista Megatrade

Nota del Editor

Cuando se pensaba que íbamos a tener un final de año “no positivo” para el comercio exterior, con un déficit comecial galopante - producto de que las exportaciones no despegan mientras tratamos de ser un país normal en cuanto a las importaciones-; o los brutales aranceles al biodiesel en EE.UU.; más los magros resultados de la ministerial de la OMC en Buenos Aires – todavía la idea de acercar los intereses de la burocracia del comercio internacional está lejos de la gente y del Sr. Trump-; surge la novedad de que el gran país del norte nos quita pero nos da: La Argentina logró retornar al Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) para exportaciones a los Estados Unidos luego de 6 años. Así, dicen desde el gobierno nacional, varios productos de las economías regionales podrán ingresar en el mercado norteamericano con arancel cero, un reclamo que de todas maneras venía haciendo con fuerza una de las pocas multinacionales argentinas. En 2011, último año en que la Argentina integró el SGP, los productos beneficiados registraron exportaciones por U$464 millones (10% de las exportaciones totales a EEUU). Es algo más que una caricia. Hacia adelante, el Congreso americano deberá renovar la continuidad del Sistema, tal como lo realiza anualmente, con vigencia retroactiva enero del año 2018.
Recordamos que el SGP consiste en el otorgamiento de preferencias arancelarias por parte de países desarrollados a determinados productos exportados desde países en vías de desarrollo, que reciben tratamiento preferencial y reducciones arancelarias significativas. En este marco, EE.UU concedía arancel cero a 538 posiciones de productos agrícolas argentinos hasta 2012. Los principales productos abarcados fueron los vinos, artículos de confitería sin cacao, conservas de carne, aceite de oliva, quesos, maníes y frutillas.
Argentina fue suspendida del SGP el 28 de mayo de 2012. El gobierno estadounidense consideró que nuestro país no actuó de buena fe en los casos que se resolvieron a favor de las empresas Azurix y Blue Ridge Investment en el marco de CIADI, por la cancelación de contratos en medio de la crisis Argentina de 2001. Luego el país sí cumplió con dichos laudos.

Mientras tanto, en el segmento de puertos y marina mercante, una noticia de cierre de interés es la elección inédita en el SOMU, con una importante participación luego de los intentos oficiales de depurar a la dirigencia del gremio. Con esta elección se cerraría la normalización de este sindicato cuyo ex titular, hoy caído en desgracia, dominó la escena naviera de la “década ganada”.
Por otro lado, si bien los operadores del sector naviero entendían que mientras la ley de promoción de marina mercante sancionada hace unos días, se limitaba en esta materia a ampliar el decreto 1010 y no mucho más; veían que curiosamente la ley de promoción de la industria naval tenía mucho potencial, especialmente por los fondos que iba a comprometer el presupuesto nacional como apoyo al sistema. Sin embargo, cómo no podía ser de otra forma dado el ajuste que se viene, el Ejecutivo veto los artículos referidos a esta cuestión, lo que en cierta forma baja notablemente las expectativas en esta industria.

Finalmente sigue expectante el mundo del comercio exterior y portuario local e internacional sobre el futuro de Puerto Nuevo. Será que ya está todo cocinado?, se preguntan los escépticos. La idea de que se licitará una sola terminal de cargas en lo que son hoy terminales 4 y 5, rellenando las dársenas; ocupando además el espacio que quedará al desaparecer el silo de granos; y que se desarrollará una segunda terminal exterior pero que operará recién cuando la primera cubra 80% de su capacidad, genera cierta inquietud. Claro que una terminal que mueva una capacidad superior al millón de teus es muy apetecible para cualquiera. Quedará la excusa de que enfrente está Exolgan para que no se le vengan las denuncias por falta de competencia?. Al parecer a las autoridades les interesa que a los sindicatos les cierre, no generen conflictos y que queden todos los trabajadores adentro, aunque sea en actividades vinculadas al puerto. No puede seguir habiendo un par de decenas de personas por grúa.
Pero en lo que interesa al comercio exterior, de algún modo, da la impresión que desde el ámbito oficial no hay tanta preocupación en ver cómo crece la carga en Buenos Aires. Las expectativas por lo que se ve tampoco son muchas, al meter en el medio de lo que es hoy la terminal 1 y 2 desarrollos inmobiliarios con la excusa de que allí habrá una “terminal de cruceros”. Tampoco puede haber mucho crecimiento en la recepción de megabuques, en la medida en que hasta el 2021, no se piensa hacer nada con respecto a la mejora en el canal troncal. Se dice que con parte de la plata del real state en el puerto – o sea de liquidarlose encarará la nueva terminal “externa”, salvo que el operador que licite – aún no se sabe si se licitarán todas juntas o por separado- decida poner los fondos para toda la obra de cero.
Un dato no menor es que según fuentes serias en estos últimos años, 50% de las áreas de jurisdicción de AGP se pasaron a la Ciudad o a otros menesteres.

Megatrade diciembre 2017

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