Revista Megatrade

Nota del Editor

Por estos días, el catedrático Arturo Pérez Reverte comentaba en una de sus columnas cómo a partir de las malas costumbres o la ignorancia, un concepto equivocadamente repetido termina siendo aceptado por la sociedad como verdadero. Así vemos que trasladado a nuestra realidad política, aunque no sea muy estudiado un tema y pueda contribuir a mejorar en el largo plazo la realidad; si se puede utilizar para a destruir a un rival al corto plazo, no importa si la verdad puede ser positiva. Al final de cuentas, ¿Qué es la verdad?.
Estas disquisiciones vienen a cuento, dado el reciente anuncio oficial de la firma del Acuerdo de libre comercio del Mercosur con la UE, que pese a que se ha demorado tantos años, no dejó de sorprender a propios y extraños. El gobierno se empeñó en que algo saliera y salió con sus bemoles.
Pues bien, a partir del anuncio, una catarata de políticos, directivos de cámaras empresarias, y por supuesto nuestro periodismo vernáculo, alabaron o destrozaron el acuerdo sin demasiado análisis y en este último de los casos, utilizando el viejo recurso de que su aprobación generaría “una catarata de productos importados que destrozarían a la industria nacional y dejaría más gente en la calle”.
A esta altura, cómo es posible que un acuerdo que estuvo entre idas y vueltas por varias décadas, - no es que se arregló de un día para el otro- y donde pasaron gobiernos de toda índole; a la hora de su aprobación, no haya generado un consenso entre la sociedad y especialmente entre los partidos políticos mayoritarios.
¿No se trata de ese tipo de temas que tienen que ver con las “políticas de Estado” donde tendría que haber coincidencia y no entrar en chicanas?.
Porqué resulta imposible imaginar que el presidente y el candidato opositor hubieran hecho el anuncio juntos, mostrando una imagen de madurez hacia adentro y hacia afuera, más allá de que pueda haber divergencias sobre ciertos puntos del acuerdo. Pero la rosca de la pelea del corto plazo de los políticos, los empresarios, los gremios y los periodistas y sus medios puede más. Es verdad no es algo que sucede sólo en nuestro país, basta ver por ejemplo algunos debates entre los legisladores de países desarrollados que se convierten en un circo. Pero en nuestro es una luna oportunidad que aún se puede aprovechar a la hora de sancionarlo en el Congreso y no volvamos a las discusiones para la tribuna.
Por otro lado, no deja de ser positivo que un tema como un acuerdo de libre comercio haya llegado a la primera plana de los grandes medios de comunicación. Es un avance.
Paralelamente a esta novedad tenemos la búsqueda de más empresas y productos buscando acceder a los mercados y con China como referente, como son los casos de Argenpork, un grupo de productores de cerdos que quieren aprovechar la demanda agregada de ese país por los problemas con su producción o la tradicional frutícola Kleppe haciendo una primera pequeña incursión con peras. Todo dentro de un contexto complicado.

Logística
Pero también parece necesario hoy en día cambiar la cabeza de las grandes empresas a la hora de manejar la cadena de provisión.
Por ejemplo, no por mucho tiempo se podrá seguir utilizando la carga de arena de fracking en camiones, desde Entre Ríos o desde Bahía Blanca – en este caso viene del exterior en buques-. Una locura por lo que representa dentro del costo del producto.
Se puede pensar que desde Entre Ríos, lo lógico es que la carga vaya por buque en cabotaje y luego el tren desde Bahía Blanca. Pero la inversión en el transpatagónico quedó stand by – insólito que las petroleras no inviertan directamente teniendo en cuenta el potencial de Vaca Muerta y el costo logístico de mover todo en camiones hasta Añelo -. Pero por otro lado, si se llevara la arena en buques desde Entre Ríos a Bahía Blanca, difícilmente habría en el área suficientes camiones tolva para mover la arena hasta Neuquén. Por otro lado. ¿Hay una real decisión política de empresas como YPF para cambiar la logística que hoy parece normal pero es muy cara?. Claro que no es fácil mover la logística del camión al buque, pese a los enormes esfuerzos.
De todos modos, del lado de la logística y la industria naval, una buena novedad es que YPF está apoyando el proyecto de construcción de remolcadores a GNL a partir de un proyecto local, para utilizar en la vía fluvial y ya hay navieras interesadas. Un proyecto que puede derramar en mucho trabajo.
¿Sería demasiado ambicioso ver la puesta en la quilla de uno de estos barcos antes de fin de año?

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