Revista Megatrade

Nota del Editor

Mucho de la vida diaria doméstica o de negocios implica buscar la mejor oferta, desde artículos de consumo masivo a pasajes aéreos o el mejor flete. Claro que localmente en este mundo de liquidaciones – en mucho de los casos no son tales- pagar dos por tres, la segunda unidad a la mitad, implica también que no se sepa a ciencia cierta el precio y el valor de las cosas....por ejemplo, el tradicional black friday previo al día de acción de gracias en ee.uu. aquí se convierte en black week pero donde, - como dice dona rosa-, aumentan los precios antes para des- pués ponerlos en “oferta” . O sea la viveza criolla que como en tantas otras cosas, desvirtúa una idea creada para liquidar stocks y pensar en el consumidor e igual hacer buenos negocios.
Tomeos el ejemplo de esta vida en modo “low cost”, con el transporte aéreo de pasajeros doméstico, donde en un mismo avión y un asiento idéntico, viaja gente que pagó distintos precios por sus tickets. Además de las “ofertas y oportunidades” de las líneas tradicionales – algunas no quieren entrar tanto en este revoleo de precios- están las compañías sean low cost o no, que se vienen sumando a nuestro mercado y que con tanto ahínco promueven las autoridades. De esta forma se compite más y a más oferta, bajan los precios....
Pero qué pasa con el servicio?
El Ministro de Transporte, repite que hoy viaja más gente porque el pasaje por avión está a un nivel similar al del ómnibus. En este contexto hay líneas aéreas que comenzaron a operan trayendo unidades de primer nivel, otras dignas y otras no tanto. Están las que siguen operando con aviones de hace 30 años – aunque estén bien mantenidas siguen teniendo 30 años- y si hablamos de la “onda verde” , gastan más combustible y dañan más a la ecología que los aviones modernos- .
La pregunta que volvemos a hacer es si esta cultura del low cost – pagar el precio más barato-, desvirtúa el verdadero sentido del servicio que compra el cliente. Es decir, como ya es masivo, el “consumidor/ pasajero” paga poco y no importa si el servicio de transporte cumple en forma satisfactoria - esto es que vaya de un punto al otro en tiempo y forma-.
Así el “cliente” se molesta pero asume que a poco de volar, ciertas líneas pueden cambiar el horario y lo informen a través de un pequeño aviso por mensaje de texto o mail, aunque sin explicaciones. Puede n darse diferencias en horas o cancelaciones, generando incertidumbre y gastos extras, más allá de los enormes problemas para conseguir las conexiones y así perder reuniones de trabajo o días de descanso. La alternativa es prever viajar con anticipación, o ir en automóvil o pese a lo que dice el Ministro de Transporte.... tomarse un micro...Es decir que se puede viajar por avión al mismo precio, pero con los mismos tiempos que el ómnibus. Al pasajero le baja la expectativa: “viajo en tal horario, ojalá que se cumpla” ....no hay que quejarse, son otros los que manejan la agenda del pasajero y así se considera una suerte si el vuelo sale y llega en tiempo....como tendría que ser....
No estamos hablando aquí de situaciones generadas por un problema climático – se sabe que el gobierno viene haciendo mucho en mejorar los instrumentales de los aeropuertos para reducir los días u horas con aeropuertos cerrados- o por los conflictos laborales de la tan diversa cantidad de gremios involucrados. Hablamos del manejo del negocio en sí. Como sucede en los países que desarrollaron el concepto; aviones seguros y puntualidad, sea el precio que sea....

Marítimo
En el flete marítimo se viene dando una situación particular, donde la carga contenedorizada festeja por los precios, aunque muchos lo disimulan bien, los valores están por el piso y en cierto sentido tenemos grandes líneas navieras couna suerte de low cost institucionalizado.
De hecho desde hace unos años el flete de contenedores se convirtió en la venta de un commoditie más.
Históricamente la carga se quejaba del flete que en verdad era un gran negocio por los valores que se manejaban, cosa que murió en los ́90 con el fin de las conferencias y las tarifas homologadas por cada producto...- había un precio fijado por cada tipo de carga y aún hay gente que se regodea con lo que se ganaba-.
Pero en este mercado al menos, en muchos casos por la competencia que viene de las cada vez más concentradas líneas europeas o asiáticas frente a la misma carga de exportación, operan la carga en buques más grandes y con menos llamadas. El precio y el volumen han hecho que se privilegie todavía más la escala de Brasil, y aquí con tal de reponer el contenedor vienen “subsidiando” de alguna manera a la expo con el flete de impo...
Con el tiempo esto terminó generando un mercado para pocos que pudieran aguantar, o tener servicios a transbordar por Montevideo o directamente por Brasil.
En estos años que la carga no ha crecido, la situación esta tan complicada para las navieras en este mercado, que hasta los valores de impo se parecen a los de expo. Claro que como dijimos la carga está satisfecha por esto, más allá de que aparecen los recargos por combustible, pico de temporada, por congestión...etc... Así mientras algunos voceros de la carga piensan que la “ consolidación” genera manejo de tarifas y oligopolio, en realidad la llave del negocio la tiene la expo. Un flete de U$400 de expo o U$500 de impo a/de China- está muy lejos de ser un despropósito.
El problema y volvemos al tema central de esta nota, es si esta situación de “low cost” en precio se traslada al servicio. Si bien hay cargadores que por U$30 cambian de línea y no les interesa o no saben cuándo ni cómo sale y llega su carga; si la idea es que las empresas que exportan sean actores de un comercio sostenido, el servicio logístico debe ser un relojito.
Cosa que según lo marcan los índices en cuanto a schedules no se cumple tan bien.
En un negocio global, resulta difícil el cumplimiento de los tiempos de cada ventana en puerto o por ejemplo, como sucede aquí, sea rentable contar con una oferta de contenedores vacíos en el mercado. Al parecer, el bajo valor del flete es un buen argumento para que el cargador se acostumbre a que sucedan estos problemas operativos o que en ocasiones el contenedor se quede esperando el próximo barco.... “y bueno... con lo que pagan...”, puede ser la respuesta para adentro de un naviero. Así la línea puede responder con un menor servicio que terminaría siendo lo normal para la mayoría, pero atención, el cargador se puede encontrar con el riesgo de perder un negocio o un contrato. Salvo los pocos exportadores tradicionales que pueden negociar mejor por precio y obtener un mejor servicio, para el resto pensar en términos del número “low cost” , puede dejarlos fuera de un mercado. Valdrá la pena el riesgo?. Se podrá a estas alturas replantear esta forma de trabajar o el contexto del negocio hace que la ten- dencia no se pueda detener

Megatrade de noviembre del 2018

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