Revista Megatrade

 


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Nota del Editor

E n la nota de tapa de este número abordamos el foco que algunas reconocidas voces de la política, más allá de la academia, están poniendo en la necesidad de salir a exportar. Esto, seguramente a partir del nuevo contexto con la devaluación de la moneda y que de pronto nos encontramos con que el financiamiento externo no alcanza y el déficit interno sigue haciendo estragos.
Hasta se refieren al tema líderes que ni siquiera tenían en su radar la alternativa de nuestros productos saliendo al mundo. Claro que la referente por excelencia de títulos políticos estridentes; señala a las Pymes – de las que tanto se habla y poco se hace- como el eje de esa salida, en lugar de los “sectores concentrados de la economía”, como si no pudieran hacerlo los dos o como si uno no pudiera ayudar al otro. Quizá son esas mismas voces que cuando aparezca otro tema como eje, se olvidarán de la necesidad de la exportación.
Es verdad que la administración nacional desde que está en el poder insiste sobre la necesidad de ser el supermercado del mundo; aunque las condiciones de ese mundo no sean las mejores o al menos requieran de una estrategia muy inteligente frente a lo impredecible: lo que ya son más que escarceos entre Trump y Jinping, la debilidad de la OMC, la dinámica que no cambia en el Mercosur dependiente de un acuerdo con la UE, y buscando otros mercados, entre otros; hacen un mundo que exige -como dice un especialista- una estrategia “muliplex”. Pero parece que ser sede de la ministerial de la OMC o la presidencia del G20 es muy bueno, pero no alcanza. Una ventaja para acceder a los mercados, es que la administración anterior dejó tantos huecos vacíos en el mapa mundial, en productos demandantes, que hay segmentos que son más fáciles de abordar.
Claro que el tema del valor agregado con tecnología media resulta más difícil. La pregunta es si esta movida por “exportar” será estructural, si tiene que ver con un programa sistémico, o durará hasta que el aumento de costos internos se coma la devaluación. Tenemos el recuerdo de los primeros años del siglo cuando se puso fin al 1 a 1 con una devaluación y cualquier hijo de vecino preguntaba cómo se podía hacer para exportar…duró un tiempito…
Aquí además se da la situación de que a la gente que habla de la importancia del mercado interno, le gusta enfrentar al agro con “la industria”. Parece quedarse descolocado quien piensa que ambos segmentos, ya sea commodities o productos de valor agregado, pueden crecer, sin que uno necesariamente tenga que “sostener” al otro, o le pise la cabeza. Con discursos del siglo pasado, así como algunos piden frenar los avances tecnológicos porque sacarán trabajo – volver a la labranza con mulas?- de pronto muchas voces le piden sacrificios “al campo” – todavía con ese mote del “malo de la película” de hace 80 añosporque en las últimas décadas gracias a su competitividad, creció, (aunque no se cuentan los años de malaria) y hoy los jubilados cobran menos (?)…como si el éxito del “campo” fuera el fracaso de “la industria” o de los jubilados. Así que a aumentar las retenciones….Sin importar incluso, que además ya “el campo” es una industria no sólo de alimentos sino de energía, por ejemplo y que va por más fuentes de trabajo. (Otra crítica que se le hace frente a la cantidad de mano de obra que genera “la industria”). Una dualidad que no parece normal en cualquier otro país serio o no….Pero aquí igualar para abajo parece ser el deporte nacional – ya que parece que en el futbol….-. No hay que olvidar que muchos teóricos y operadores que se dan vuelta de acuerdo al color político, llegan a sostener que la tierra es del Estado y que este de alguna manera le “concede” la “operación” de cultivar al productor.
Teniendo la mira a la exportación como solución y a la importación como elemento sustancial para la provisión de insumos y modernización; dejaremos crecer a un sector aunque les duela a algunos que se quejan pero no piensan en cómo hacer para ser competitivos (sin ser naif frente a la competencia desleal y una tasa de financiación de 40%).
Parece que no sólo con una devaluación se arreglan las cosas, ni como todos los años desde hace décadas, esperando una buena cosecha para que paradójicamente “el campo” nos salve…
Pero seremos capaces de cambiar la cabeza?

Megatrade de julio del 2018

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