Un cambio que se debate entre lo que algunos califican nefasto y los que dicen que el Estado lo puede hacer. AGP encargada de contratar a la empresa que drague y señalice el Sistema de Navegación Troncal. La idea es que los privados no vuelvan a cobran nunca más el peaje y hacer el Sistema más barato y eficiente que ahora

Un golpe de knock out a un sistema de 25 años

Por estos días, vemos, como nunca antes, que el tema “hidrovía” llega a los medios en primera plana e incluso en la TV abierta, donde se hace difícil explicar de qué se trata este sistema por el que pasan los barcos y barcazas que operan la gran parte del comercio exterior argentino y que hoy se mantiene con eficiencia, con peaje pagado y cobrado por privados y permite por ejemplo, más aún por estos tiempos, responder ante una bajante tremenda y persistente en el up river.

Aquí bien puede caber la frase esse est percipi –Ser, es ser percibido- sin embargo parece que al tema de la hidrovía la exposición no le cae tan bien. Así, un tema complejo para que entienda el ciudadano de a pie – acostumbrado a ver en la TV a cuatro tipos discutiendo de fútbol, seguir el último robo en el Conurbano, saber cómo preparar pan con masa madre o al menos saber cuándo le llega la segunda dosis de la vacuna-, de pronto se le presenta la “la concesión de la hidrovía” y cambia de canal en general porque no entiende. El que se arriesga, recibe explicaciones con enorme simplificación y en forma tendenciosa buscando darle un aspecto político y policial – donde se mete el narcotráfico y el lavado de dinero – cuando estamos hablando de un tema estratégico que ya está bien resuelto y que puede mejorarse  – con tantos problemas graves que el Estado tiene que resolver-. También pueden aparecer desde un comunicador polemista que mezcla todo con tal de pegarle al gobierno o un escritor/filósofo que habla de la hidrovía como una lucha de clases. Hoy no sirven términos medios.

Por ejemplo, se habla del descontrol de la hidrovia, cuando todo lo contrario, es un sistema muy controlado al que habrá que agregar más información y más rápida, lo que sirve además para poder analizar si se paga mucho o no por el peaje. En estos tiempos quizá requiere más batimetrías para tener el dato más frecuente dado los cambios en el río. “En lo que hace a la información sobre los buques, hoy el sistema tienen una trazabilidad total y pública. Incluso la Prefectura Naval recaba esos datos para que la empresa concesionaria cobre el peaje. En cuanto al balizamiento, es corroborado por los propios navegantes que si ven una boya apagada o un bajo fondo reclaman enseguida. Sucede que algunos que no entiende del tema, confunden el control del dragado y el balizamiento con temas de contrabando o narcotráfico que no tiene nada que ver y que son resorte del área de Seguridad”, dice un especialista en navegar el río.

Lo cierto es que para los interesados que mueven todo el día las cargas, la solución elegida por el Gobierno, luego de que en abril se terminó el período oficial de concesión de 25 años; tiene olor a otro pelotazo en contra en materia de eficiencia para el comercio exterior y que se suma a otros errores al respecto.

Si bien lo habíamos anticipado hace unas semanas, pero recién ahora salió el decreto que firmó el presidente de la Nación que le da a la Administración General de Puertos el manejo del Sistema de Navegación Troncal entre Confluencia y el Océano en el corto plazo encarando el o los contratos de obra o concursos de precios para el mantenimiento de la vía y su señalización. Esto, por un año prorrogable hasta que se concrete la concesión “para largo plazo”, que definirá el área del gobierno nacional encargada.

Cuánto puede durar este lapso hasta que esté armada la concesión “larga”, es un misterio, ya que la SPVNyMM debe ponerse de acuerdo con provincias, universidades, cámaras empresarias, gremios, ambientalistas, reguladores…etc. etc…

Curiosamente, al mismo tiempo, ya se está definiendo la licitación para el canal Magdalena….que por ahora no prevé muchos barcos a su paso y es una obra bancada por los contribuyentes….

Con el manejo de las obras, la gestión y el control del Sistema de Navegación Troncal, AGP seguramente cree una “unidad de negocios” a partir de que se cumplan los 90 días desde que el Ministerio de Transporte extendió la concesión de 25 años al concesionario JDN. Aunque como este decreto se demoró, hay que ver si no se tendrá que volver a prorrogar la extensión de la concesión al operador belga.…

Un punto central, como dijimos, es que en lugar de ser el concesionario el que cobre el peaje que hoy es automático, un valor agregado en sí mismo muy bueno del sistema actual, con el nuevo esquema será AGP la encargada de hacerlo. Se trata de unos U$20 millones por mes – si es que se mantiene la actual tarifa, un tema que también se analizará porque la idea es bajar los costos- y con ese monto se le pagará al dragador y señalizador que contrate por obra. Eso sí, parece que la idea de AGP sería seguir en el cobro del peaje no sólo en este lapso de “contratación corta”. Parece que el privado no tendrá más esa situación.

Los impulsores de la idea de colocar a la AGP en la tarea, saben que más allá de las intenciones “estatistas”, por unos cuantos años, dada la inexistencia de equipos nacionales, el dragado propiamente lo harán los privados. Precisamente, dado los cortos tiempos que quedan, los técnicos pensarían en contratar por este tiempo a una sola empresa que haga el dragado y la señalización, aunque se presentarán alternativas ya que la decisión final será “política”. Lo que sería un problema…Incluso, se dice que si hay tiempo para la primera etapa, se piensa en analizar si se puede modificar para abajo el costo del peaje y cambiar secciones que en cierto sentido le pega más a una zona que a otra.

Según los que conocen esta actividad, elegir a AGP – con un cambio en sus estatutos desde el Decreto- como encargada del sistema, tiene que ver con que es el único organismo vinculado a la actividad con estructura y presupuesto. Es de alguna manera una salida elegante frente a los que quieren el dragado estatal, aunque no haya dragas nacionales – por ahora-

El temor de la mayoría de cargadores y operadores involucrados con el SNT es que ésta sea una movida más de una ola que va por todo, quitándole protagonismo a los privados para ampliar aún más la burocracia estatal. Algunos mencionan también el reciente caso de la decisión de dar por concluidas las concesiones de los trenes de carga, la diferencia es que el esquema del SNT venía funcionando muy bien, más allá de los cambios técnicos que se proponían.  Romper con un sistema que ayudó al crecimiento de las exportaciones argentinas y el desarrollo de las economías regionales – y como dice un consultor – creando la mayor obra de infraestructura del país con continuidad, no es poca cosa…

Por otro lado, bajo el sistema privado, no hay muchos operadores con un  amplio reconocimiento a nivel global para este tipo de obras. Qué pasará en caso de una emergencia de varadura o un una urgencia como inundaciones o bajantes, donde hay que hacer más esfuerzos en el río que lo contratado?.  La elección de la empresa que continúe la obra tiene que ser seria. Seguramente nadie quiere repetir la experiencia de lo sucedido hace unos años con el canal Martín García.

Un tema importante es la rapidez de la reacción, por ejemplo, cuando se requiere de un repuesto, que esto no quede detenido por la burocracia estatal. Un dato interesante es que el actual concesionario por cada draga que opera tiene en su centro en Bélgica repuestos para dos equipos similares. De allí que algunos entienden que si no manejan criterios de “agilidad”, las consecuencias de esta decisión puede ser nefasta.

Pero en lo donde los críticos más apuntan, es si AGP tendrá suficiente respaldo político como para que -ahora que el tema este expuesto- no haya miradas interesadas que vayan por la caja de U$200 millones anuales del peaje, número suficiente como para que algún comisario político se quiera sentar arriba,  y con las presiones de distintos ámbitos, se cambie el espíritu más técnico de la intervención de la AGP para que al final, se utilicen los fondos a discreción y especialmente sin pensar en lo más mínimo que sirven para mantener el sistema de navegación troncal y mejorarlo apuntando a la competitividad. “Que el peaje lo cobre el Estado es igual a que desaparezca”, insiste un operador privado, usuario del sistema. Esa misma influencia tanto política como empresarial incluso puede pegar a la hora de elegir quienes dragarán y señalizarán el sistema. Si cada político o empresario amigo va a presionar para quedarse con un pedazo de las obras de dragado o de la señalización del sistema, esto se puede convertir en un caos. Más allá que especialmente en señalización haya empresas argentinas con capacidad de respuesta. Estas presiones también pueden venir de algunas provincias que pueden creen que tiene que cobrar regalías o parte del peaje por el uso de su espacio y utilizarlo para otros fines.

Pero al parecer la idea de AGP es convertir esos fondos en intangibles, como ocurre en otros casos en el ámbito oficial, creando un fideicomiso o una herramienta similar. Además, una fuente oficial, señala que el peaje es para cubrir lo justo y necesario para hacer las obras, una suerte de tasa donde no hay una idea “recaudadora”. “Este cambio está pensando en mejorar el sistema, y demostrar que desde el Estado se pueden hacer las cosas bien”, agrega.

Hace tiempo que la propia AGP venía impulsando la decisión política para manejar el dragado del sistema troncal. Un sistema que tiene efectos sobre la competitividad del mismo puerto de Buenos Aires. ”Si se pudo convencer a referentes de distintos sectores del gobierno sobre que ésta era la elección correcta, porque ahora no se va a poder avanzar?”, se pregunta una fuente vinculada al proyecto. Sería mejor no tentar al diablo….

Claro que hay toda una historia en la administración pública, que generalmente se da con organismos sin autarquía, donde lo que recauda pasa a rentas generales y “olvídate”. En esos casos el espíritu de los funcionarios de carrera en ámbitos de ese tipo se viene abajo y se acostumbran a “vegetar”….

Esto se vio en el ámbito fluvial. No son pocos los que recuerdan que poco tiempo antes de que se encare la concesión hace 30 años, un capitán podía navegar por el río y en 50 kms no veía una sola boya prendida, se podía guiar por el ruido de una ola, dice alguno. Incluso los capitanes extranjeros de los buques que llegaban al sistema, se quejaban de noche por que no se veía y no sabían si fondear el buque o dar la orden de seguir a la luz de la luna y las estrellas – si es que se veían-. Esto fue fruto del progresivo  desfinanciamiento de Vías Navegables. Las tasas recaudadas se iban a otro lado, y las dragas no tenían ni para el combustible. No importaba, total es un problema que está debajo del agua…y de última es un problema de la carga y los navieros…      .

Por el lado amable, vemos que en materia de contratos de obra, AGP tiene muchos años de experiencia al contratar el mantenimiento del vaso portuario, muelles y accesos náuticos de Puerto Nuevo…

En su momento, cuando todavía quedaba dragas estatales operativas, el sistema era mixto y se reservaba una de las tareas a los equipos oficiales pero que hacían un trabajo de poca eficiencia y se registraban algunas experiencias poco claras en cuanto a las compras de repuestos. Tiempos donde se llegaba a dragar 30 mil m3 por mes cuando se necesitaba dragar ese mismo valor, pero cada día.

En cuanto a cobrar el peaje no exigiría demasiado esfuerzo y se dice que AGP normalmente es buen pagador con sus proveedores. Si bien hoy no cuenta con elementos técnicos para lo que es recabar la información y aquí habrá que incorporar tecnología; seguramente hay muchos dispuestos a venderle soluciones….

 “Si este tema se hubiera gestionado mejor desde un principio de la actual administración no se hubiera llegado al disparate actual de estar corriendo con los tiempos de vencimiento de la concesión, en un tema tan importante”, nos dice un operador de la vía.

Será que con tantos nuevos temas a su cargo, desde administrar Puerto Nuevo, la licitación del canal Magdalena, el apoyo técnico a otros puertos, se vuelve a la AGP omnipresente anterior a su “liquidación” de los ´90?. “No se quiere volver a la vieja AGP, nunca volverá a administrar todos los puertos del país, pero si se muestra con la intención de recuperar ese rol federal”, nos dice un fan de la vuelta de esta actividad al Estado. Ese mismo Estado que en el contrato de concesión original se había comprometido a abonar la mitad del valor del peaje y que en pocos años le tiró el fardo al privado porque no tenía plata…Y el privado, a fin de cuentas el productor, lo bancó. Ahora hay que confiar en que esa plata no se vaya a perder en el camino…

Será que esta es una burocracia buena….?. AGP dice que puede hacer las cosas distintas….

En un tema tan sensible y más allá de la buena voluntad de algunos, y con todo el control necesario, no se puede jugar con fuego.

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