Un problema con muchas causas, no alcanza con echarle la culpa a los de afuera

Comienza el año y sindicatos fluvio marítimos denuncian que irán avanzando hacia medidas de fuerza que en la medida que escalen pueden llevar a “parar el país”, si el gobierno no hace algo para detener la salida de la bandera argentina de los pocos barcos que operan en el cabotaje. Fue en una conferencia de prensa llevada adelante por el secretario general del Centro de Patrones el anfitrión, Julio González Insfrán, junto con referentes de otros gremios fluviales: Capitanes y Baqueanos, Conductores Navales y SOMU. El encuentro no pudo escapar de los viejos y repetidos conceptos en cuanto al abandono que ha hecho el Estado de la marina mercante. Esto frente a “periodismo especializado” o “militante” que durante la conferencia buscaba un título con un responsable, – siempre buscándolo afuera- será una mano negra, serán las multinacionales que afectan nuestra soberanía, será Alberto?; cuanto en realidad el problema lleva décadas y tiene razones más internas que externas. Quizá no se tiene en cuenta que básicamente el negocio naviero a nivel mundial y regional se basa en que hay que operar buques en un round trip determinado donde haya carga y estos tienen determinados costos, si son más caros, no hay negocio. Lo lleva por camión. Entonces el armador querrá llevar al buque una bandera más conveniente para poder competir. Esta es la lógica de la actividad. Claro que se puede tomar la decisión “política” de cerrar las aguas, pero qué carga tenemos?. La Hidrovía, que comparte Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay, tiene sus particularidades en ese sentido. Paraguay tiene ventajas impositivas y más flexibilidad en la compra de equipos, contratación – todavía los gremios locales insisten en que sus controles y calidad de buques son laxos, algo falso- pero sus tripulantes ganan tanto como en Argentina. El tema es de diferencia impositiva, facilidades de inversión, menos sobrecostos y tramitaciones varias, además de la macro y microeconomía que en la Argentina espantan a cualquiera, salvo que un empresario amigo tenga un mercado cautivo; pero hoy ni siquiera alcanza con pasarle los extracostos al cargador local. La salida que queda para los funcionarios y gremios es la de siempre: prohibir o hacer más lenta la salida de la bandera de la Argentina, – que ya no es fácil- o de última impedir que armadores paraguayos transiten “nuestras aguas” o aumentarles el costo. Salvo que se quiera declarar el río Paraná como nacional y no dejar que surquen barcos de bandera extranjera. La cuestión es saber si haciendo eso, el esquema normativo existente, va a permitir que barcos nacionales lo hagan. Ahora si dan subsidios o reserva de mercados es posible que aparezcan los empresarios amigos y contraten algún barco, promovido con un despliegue oficial como si fuera un hecho trascendente. De todos modos, la carga paraguaya, no tomará buques de bandera argentina, se irá al camión para salir por Brasil. Un punto importante para aclarar es que la mayor parte de la carga que se maneja en la “hidrovía Paraná Paraguay”, no es argentina y los ríos son internacionales y hace muchos años, los cargadores locales no eligen la vía fluvial por los costos y la falta de bodega frente a la opción del camión. Pero no hay que olvidar también que existe un acuerdo internacional en la hidrovía que obliga a que todos los miembros tengan las mismas oportunidades…Pero como dijimos, de este lado del mundo la alternativa de complicarle la vida para que aumenten los costos los armadores paraguayos, siempre es mejor que ver como se hace más competitiva la bandera argentina, mientras los gobiernos lo miran pasar…. Todos se preguntan de qué le sirve al Estado cobrar 30% de impuestos a la nada?. Pero alguno puede responder: quién garantiza que una vez que el Estado baje los impuestos, los armadores empiecen a incorporar barcos a la bandera. El tema es multicausal…y como es complicado, los gobiernos, no hacen nada o toman soluciones parciales… Los funcionarios de primer orden, que desconocen el tema – que contrariamente a lo que se mostró en la conferencia es mucho más complejo que echarle la culpa al de afuera- o sospechan de sus interlocutores empresarios y gremios, no atinan a pedirle a al Jefe de Arriba de tomar medidas para incentivar el uso de la vía fluvial. Hay demasiada gente que alinear para salir con algo que sirva a todos…Así se corre el riesgo de que una “solución política” quiera tapa el sol con el dedo…algo que suele ocurrir por estos lares….

Excusa

Si vamos al caso del Piray Guazú que se pone como “el agua que rebasó el vaso” sólo es una excusa para levantar la voz. El pesado remolcador construido hace 45 años en astillero Forte – que hace años no existe – aprobó todos los pasos en los distintos organismos para hacer el cese de bandera temporario – por tres años – para tomar la bandera paraguaya, y trabajar en ese mercado, y pasado ese lapso debe volver a la bandera como lo prescribe la ley de marina mercante. Esa es la dinámica de la actividad naviera en la normalidad, salir y entrar. El medio es que no vuelva… Recordemos que el viejo remolcador de río, estaba parado hace varios años sin trabajar porque no hay carga de cabotaje para empujar barcazas de contenedores y el armador venía pagando los gastos de amarre, sereno, mantenimiento, etc. Es decir se lo detiene en Corrientes para que no pase a bandera paraguaya aunque no tenía trabajo hace años. El Piray Guazú ya tiene el antecedente de haber sido interdictado por un juez paraguayo hace un tiempo por la denuncia de un par de armadores de ese país, señalando que hacía cabotaje en Paraguay, aplicando su aún vetusta ley de reserva de cargas.. Luego con gestiones de ambas Cancillerías esto se flexibilizó y el convoy pudo operar. Por eso algunas fuentes señalan que la salida de la bandera responde fundamentalmente a un tema de costos y que aquí no hay cabotaje en contenedores para ese remolcador que tampoco puede meterse en el tráfico del Río de la Plata. De por sí, el mismo armador hace unos cuantos años inició un servicio de cabotaje con un par de barcazas de contenedores nuevas construidas en el país, pero nuevamente el esquema que norma la marina mercante argentina con los costos y burocracia relegaron el servicio por no poder competir con los grandes operadores que metieron feeders en Rosario. Esas barcazas de contenedores ya están operando con otros dos convoyes de bandera paraguaya – Paraguay tiene el sistema que permite por una barcaza local operar una de otra bandera-. De todos modos, no hay que confundir la situación de la competencia a nivel global o regional con lo que sucede puntualmente en la hidrovía. La denuncia contra la política y funcionarios de todos los ámbitos por no resolver nada, excede la situación del Piray Guazú. “Si esto sigue así, no va a ser ni el primero ni el último que quiera salir de la bandera”, dijo González Insfrán. La situación es tan patética en la actividad fluvial que no hay gente ni equipos argentinos para recorrer el río y todo un tema aparte: están venciendo las matrículas de los tripulantes actuales y se demoran en renovarse. Un problema que abarca a todos los tripulantes. Los que se reciben no tienen donde navegar, incluso ya no hay baqueanos en el río….una tradición argentina. Hasta ciertos tráficos locales lo hacen los especialistas del río paraguayos. Curiosamente hoy el problema que tienen los armadores es que no hay oficiales en el ámbito fluvial, no se reciben en las escuelas de formación un número importante, más allá de que cada vez hay menos barcos en la bandera….esto sucede tanto con oficiales de cubierta, como maquinistas…muchos se van a la pesca que paga más. Esta falta de difusión de la actividad resulta insólita cuando lo que falta en el país es trabajo y más allá de que navegar no tiene el romanticismo de antes y la juventud viene con otros aires, aquí se paga bien… La movida de difundir públicamente esta situación, tiene que ver también con demostrar fuerza frente al cansancio de recorrer por años pasillos oficiales en el PEN, el Congreso, empresas estatales y entidades públicas y privadas, para crear conciencia, y sólo recibir palabras y promesas y nada de hechos a cambio. Basta mencionar de la ley de marina mercante vetada en sus puntos económicos fundamentales por el presidente Macri, luego de mucho tiempo de debate. “No han hecho nada desde Menem – salvo el 1010 de Néstor- para detener la desaparición de la marina mercante, así quedó en manos de los extranjeros”, insistió González Insfrán, repitiendo la frase como si eso fuera intrínsecamente malo en el caso de las cargas paraguayas. Menos mal que tienen su flota y que las empresas argentinas puedan entrar al menos para participar. Mientras la audiencia pedía “un título” para publicar, nada se dijo durante la conferencia si es necesario un mea culpa de armadores y sindicatos en este meollo que lleva décadas. La culpa es de la política – y de los extranjeros-, se dijo – quizá con esta acusación se busca alguna respuesta más efectiva, ya que a algunos funcionarios les suena el término “la culpa es de los extranjeros” como un canto de sirenas-. En definitiva, aquí se necesita una solución política o el próximo paso será medidas que van a terminar por parar el país, fue el mensaje. Le importará a los políticos este sector que algunos consideran intrascendente para la rosca y el toma y daca?. Por otro lado, el riesgo de pedirle decisiones a la política basadas en frases hechas de hace 100 años y debates de café sin profundizar…. es que las tome….
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