Advertencia de entidad referente internacional del practicaje. Los riesgos de degradar la seguridad de la navegación con la excusa de “bajar los costos”

Una avanzada de la IMPA, -Asociación Internacional de Prácticos Marítimos- que reúne a las asociaciones de pilotos de 50 países y una comunidad profesional de más de 8000 pilotos; llegó a Buenos Aires para esclarecer cierta confusión oficial, sobre la importancia de contar con un sistema de practicaje seguro y eficiente, - que cuide vidas e infraestructura- a la hora de pensar en una relajación del sistema con el argumento de “bajar los costos”.

IMPA, es una organización internacional sin fines de lucro dedicada a promover un pilotaje profesional, seguro y eficiente. La entidad cuenta con voz en los principales foros marítimos internacionales y posee estatus consultivo ante la Organización Marítima Internacional (OMI) desde 1973.

Esta visita tiene que ver con que el practicaje considera como un alarmante desconocimiento en algunas esferas oficiales sobre la responsabilidad que conlleva esta actividad central en el comercio exterior del país: el asesoramiento a los capitanes de los buques al ingreso y egreso de las aguas restringidas del Río de la Plata y el Paraná, y los puertos de la región y de toda la costa Atlántica. Una confusión que queda especialmente reflejada en algunas declaraciones que le hacen hacer a ciertas autoridades locales, -tanto o más peligrosas incluso que ciertos borradores de proyectos de decretos, antes de la salida de una norma definitiva- que apuntan a degradar tanto la tarea del práctico, que quiere hacerle pensar a la comunidad toda, que cualquier hijo de vecino – con el respecto por ellos-pueda dirigir un buque de 300 mts. en las aguas restringidas del Río de la Plata y el Paraná, con tal de “bajar costos”. “Total el Río de la Plata tiene fondo de barro, qué puede pasar”, sería el concepto de algunos funcionarios. Será posible que un navegante con 10 viajes y sin ser capitán puede actuar de práctico?.

Simon Pelletier, presidente de IMPA

El presidente de IMPA, Simon Pelletier junto a los vicepresidentes de la entidad, Ricardo Falcão y Alvaro Moreno, y las autoridades de la Cámara, su presidente, John Ryan, el secretario Pablo Pineda, tuvieron un encuentro con las autoridades de la Prefectura Naval Argentina – que transmitirán el mensaje a los responsables de Transformación y de Seguridad que parecen ser expertos en la cuestión, sin identificar aún donde es la proa y la popa de un barco- y participaron de un encuentro organizado por la Cámara de Empresas de Practicaje y Pilotaje, donde quedó claro mensaje con datos muy puntuales sobre el riesgo que presenta degradar la actividad más que desregularla.

Actividad clave

IMPA y los prácticos a nivel global están preocupados por algunos comentarios y proyectos que se dan en Argentina que con el argumento de “bajar costos”, degradarían la seguridad del movimiento de buques. Esto además podría “contagiar” por ejemplo, a países vecinos como Uruguay.

“Desde IMPA hay que hablar sobre la responsabilidad de lo que pueda ocurrir, no con el práctico, sino con el medio ambiente y con las vías navegables; de la necesidad de cuidar la vida humana y el interés público. Denostar el practicaje es ir contra lo que marca la Organización marítima internacional que tiene un comité de seguridad al que hemos reportado estas situaciones, no por ser un tema de Argentina, sino por su impacto negativo a nivel global”, dijo el secretario de la Cámara de Empresas de Practicaje, Pablo Pineda, durante el encuentro organizado por la entidad, en el ámbito del colmado auditorio del Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, al presentar a los directivos de IMPA. Allí estuvieron además de colegas profesionales del practicaje, responsables de la entidad anfitriona, Jorge Tiravassi y Eduardo Baglietto.

En su exposición, el titular de IMPA, Simon Pelletier, señaló que pensar el practicaje como única forma de reducir costos es negativo para la sociedad. Por un lado, tiende a disminuir la inversión en formación. A su vez, esto aumenta la probabilidad de colisiones, abordajes, encallamientos y de interrupciones en el comercio. “La reducción de costos también limita la inversión en nuevas tecnologías y técnicas, lo que impide aprovechar al máximo los beneficios de eficiencia del practicaje. Con el tiempo, esto debilita la competitividad de un puerto o de un país. En conjunto, estas políticas de reducción de costos afectan directamente al interés público, disminuyendo la seguridad en la navegación y la eficiencia del sistema. El practicaje es una regulación de seguridad, y la principal responsabilidad del práctico es proteger los intereses del Estado, y con esto me refiero realmente al interés público, que regula el practicaje. En este sentido, el principal “cliente” del servicio del práctico no es el barco ni el armador, sino la sociedad”, dijo.

Pelletier junto a Jhon Ryan y Pablo Pineda de la Cámara de Empresas de Practicaje

Detalló que según un estudio de 2022 encargado por IMPA, un sistema de practicaje eficiente reduce el riesgo de navegación 528 veces en comparación con no contar con un práctico. Esto implica que, al menos, el 99,95 % de las entradas y salidas de puerto se realizan sin incidentes. Y, añadió que además, genera valor económico. “Un análisis exhaustivo de costos y beneficios realizado en Canadá en 2018 y actualizado en 2023 concluyó que por cada dólar invertido en practicaje se generan al menos 60 dólares en beneficios derivados de la seguridad y la eficiencia”, dijo.

Agregó que el practicaje bien regulado no es una carga económica. Es una inversión; un compromiso con la seguridad de la navegación y la protección del medioambiente. Y es un factor habilitador del comercio marítimo eficiente y la prosperidad económica.

Detalles

En su exposición, Pelletier detalló cómo funcionan los sistemas de practicaje de mayor rendimiento en el mundo.

Señaló que un practicaje bien regulado busca maximizar el beneficio público, tanto en términos de seguridad como de eficiencia del comercio internacional. Esto se logra mediante una legislación adecuada, integral y una estructura sólida. Los sistemas bien regulados tienen muy clara la función del practicaje: se trata de un servicio público, no de un negocio.

Añadió que un practicaje bien regulado se define por tres características fundamentales: Gobernanza. “Los prácticos están formados, certificados y operan conforme a los procedimientos establecidos en la Resolución A.960(23) de la OMI. Los proveedores de servicios de practicaje son responsables de garantizar el cumplimiento de estas normas”, dijo. Independencia. “Los sistemas bien regulados otorgan a los prácticos la capacidad de trabajar libres de presiones comerciales, de modo que puedan actuar siempre función del interés público, maximizar la capacidad de la vía navegable, optimizar la productividad portuaria, minimizar el riesgo de demoras o bloqueos y, al mismo tiempo, garantizar la seguridad al no verse obligados a asumir riesgos indebidos”, añadió. Mejora continua: “El practicaje requiere una inversión de capital significativa. Las operaciones de mejor desempeño en el mundo deben adoptar los entornos más avanzados de formación y simulación, así como nuevas técnicas y tecnologías, para lograr un uso más eficiente de las vías navegables y la infraestructura portuaria, y para adaptarse a buques de mayor envergadura. Estas son las condiciones imprescindibles para que un sistema de practicaje funcione de manera óptima”, añadió.

Advirtió, por ejemplo, que las zonas de practicaje obligatorio tienen características propias de un monopolio natural. Los costos de inversión y operación de un servicio de practicaje seguro, eficiente y no discriminatorio deben recuperarse a través de un conjunto relativamente fijo de tarifas de practicaje.

Es válido recordar que IMPA promueve un sistema de practicaje donde no haya competencia entre empresas – como la que existe en la Argentina-. “Casi todos los países del mundo que tienen puertos comerciales (unos 180 en total) han optado por sistemas de practicaje bien regulados, libres de los problemas que genera la competencia. Si se quiere que el practicaje apoye plenamente a Argentina, a su sociedad, su comercio, su futuro económico y ambiental, es necesario rechazar la desregulación y la competencia en el practicaje. Esta es la forma en que Argentina puede pasar de su situación actual al nivel que realmente puede alcanzar”, advirtió.
Dijo Pelletier: “Se suele asumir que la desregulación y la competencia conducen a obtener el mismo servicio, o uno mejor, a menor costo. En muchos sectores, esa promesa se cumple. En el practicaje, no. Y las razones son estructurales”, dijo.

Puso en la mesa el estudio de KPMG de 2018 encargado por Transport Canada, que señala que la competencia en el practicaje genera impactos negativos mayores que un sistema con un único proveedor. “Contar con un solo proveedor no solo es más eficiente, sino que es el único modelo compatible con mantener los estándares que exige el interés público. Es, de hecho, la razón por la que los sistemas de practicaje en prácticamente todos los países del mundo están organizados de esta manera”, añadió Pelletier.

Remarcó que todas las jurisdicciones que han intentado introducir la competencia en el practicaje han dado marcha atrás o están sufriendo sus consecuencias. No es casualidad: es evidencia, cerró.
Asimismo, Ricardo Falcão – vicepresidente de IMPA y ex titular de Practicaje de Brasil, entidad que reúne a los prácticos de este país-destacó la experiencia de este país en la materia; el desarrollo y lo positivo que fue la adopción de la ley de practicaje sancionada hace un tiempo y la tarea del Instituto Brasileño de Practicaje.

Este cuenta con simuladores de puente de alta tecnología, y tiene capacidad para evaluar la eficiencia y la seguridad de proyectos de vía acuáticas y portuarios que requieren ejercicios de simulación con la participación de prácticos, según establecen las buenas prácticas internacionales, dijo.

“El Instituto Practicaje de Brasil se consolida como un verdadero centro de generación de conocimiento investigación y debate. Con él objetivo de perfeccionar el servicio, fortalecer la actividad y contribuir a la mejora de la infraestructura de vías acuáticas y puertos del país”, señaló.

Falcão agregó que la ley brasileña estableció expresamente que el servicio de practicaje es una actividad esencial de naturaleza privada orientada al interés público de la seguridad de la navegación, la salvaguarda de la vida humana y la protección del medio ambiente. Además, es un servicio que debe estar permanentemente disponible y que es deber del Estado garantizar su adecuada y libre prestación.
Ese modelo garantiza un servicio de práctica independiente, organizado y permanentemente disponible. Es una arquitectura de seguridad auditable y resiliente frente al error humano, la fatiga, la presión comercial y la variabilidad operativa. Si un Estado debilita precisamente uno de los principales controles del riesgo náutico que es el practicaje organizado e independiente; aumenta la vulnerabilidad jurídica y operativa del sistema portuario. El práctico aporta una capa independiente de juicio técnico y el conocimiento local de comunicación con otros actores como los remolcadores y con las autoridades de tierra y tienen la capacidad de intervención crítica y de maniobra de alto riesgo”, explicó.

Destacó Falcão que el práctico no está a bordo sólo para cuando esta todo bien, porque cuando se corta un cabo de un remolcador, cuando falla una máquina, cuando cambia el viento o el buque no responde, es aquél que está entrenado para conducir y resolver. Un capitán no está entrenado para eso.

Por otro lado, añadió que las lanchas propias forman del trípode del servicio de practicaje y también es un elemento contemplado en la nueva ley, son parte del servicio, lo que exige capacitación de las tripulaciones. “Representa una inversión privada de las empresas de practicaje y deben reunir las características de operación establecidas por la Marina, homologadas por la organización de prácticos a fin de garantizar el embarque y desembarque seguro del práctico. La lógica es reducir la probabilidad de accidentes mediante mejores sistemas, rendición de cuentas, gestión del tráfico, capacitación y práctica”, añadió.

Además, recordó los efectos que tiene un practicaje seguro. “El concepto de safe port exige que el buque pueda llegar al puerto, utilizarlo y salir de él sin quedar expuesto a peligros que no puedan evitarse mediante buena navegación y buena marinería, salvo una ocurrencia anormal. Esta es una cláusula del derecho internacional escrita o no en los contratos de fletamento. Relajar este tema en un safe port tiene consecuencias, y la seguridad no se limita al muelle, incluye el canal de acceso, el río, la infraestructura de apoyo, la calidad de la información disponible y las condiciones operativas reales. La flexibilización afecta negativamente la percepción internacional del riesgo portuario”, argumentó.

De hecho, advierte que los clubes de P&I cubren responsabilidades legales, pero siempre sujeto a la naturaleza del riesgo asumido. “La flexibilidad no implica pérdida automática de cobertura, pero si aumenta la probabilidad de un escrutinio más severo, pedidos adicionales de información, consecuencias tarifarias, condiciones especiales y controversias de cobertura después de un siniestro”, puntualiza.

Cerró Falcão señalando que la experiencia comparada demuestra que los sectores críticos de seguridad no maduran con menos institucionalidad, sino con más estandarización y mayor rendición de cuentas.

Presentan el Instituto del Practicaje Argentino

Durante el encuentro organizado por la Cámara de Empresas de Practicaje y Pilotaje también se presentó la Fundación Instituto del Practicaje Argentino.

Se trata de un proyecto que marca la evolución de la Cámara en materia de capacitación y va mucho más allá: apunta a ser un referente en entrenamiento e investigación, señalaron sus autoridades.

“Ya hace varios años que venimos trabajando muy fuerte en capacitación, entre otras cosas, cumpliendo con los cursos y las exigencias de la OMI”, dijo el secretario de la Cámara, Pablo Pineda. En ese camino, agregó, FIPA estará dedicada a la formación, investigación, profesionalización y promoción de practicaje con el fin de fortalecer la seguridad de la navegación y contribuir al desarrollo del sistema portuario, marítimo y fluvial del país. “Apunta a consolidarse como el instituto técnico, académico y estratégico de referencia para la comunidad de prácticos”, agregó Pineda.

Advirtió que la Cámara ya tiene el bagaje de estos años, especialmente de la experiencia tomada del Instituto de Practicaje Brasileño, entidad que ha crecido muy fuerte en estos años y que es un modelo a seguir.

Allí habrá nuevos simuladores y aulas de avanzada. “Más allá de la obra en sí, el Instituto lo hace la gente, con capacitación e investigación”, añadió. En ese sentido puntualizó que se apunta a generar una institucionalidad, por ejemplo, como referente para todo lo que tiene que ver con las opiniones técnicas referidas a la Vía Navegable Troncal y en ese sentido como centro de consulta para las autoridades públicas vinculadas.

“Nace con la misión del presente y la visión del futuro, que es ser una institución líder y referente regional en formación”, dijo.
El Instituto apunta a elevar los estándares de capacitación y el desarrollo la producción técnica, siguiendo las recomendaciones de OMI y la PNA, sirviendo al interés público que es lo más importante que desarrolla el practicaje; reconocido por su aporte a un sistema seguro, eficiente y respetuoso del cuidado del medio ambiente, agrega la Cámara.

Para Pineda, seguridad de la navegación, proteger el interés público y excelencia técnica son valores institucionales que hay que respetar en los hechos. “Esto se logra siguiendo los ejes estratégicos que ya tenemos con los programas de formación inicial y continua, cursos y seminarios y con acuerdos de cooperación con distintos organismos oficiales y de entidades colegas”, dijo. De hecho, añadió, ya está en ciernes un convenio con el Instituto de Practicaje de Brasil con el que la Cámara trabaja hace años.

Recordamos que el Instituto del Practicaje Argentino, tiene una relación directa con la Cámara - comienza a funcionar con el aporte de esta última- y elige sus autoridades.

Señaló Pineda que en el marco de los cursos que se vienen implementando, tiene que ver con uno de los objetivos que viene marcando la Cámara, respecto a la mejora de los sistemas de medios de embarque y desembarque y que la propia OMI ha revisado. Precisamente, dijo que la entidad fue implementando un sistema de entrenamiento de los marineros y los patrones de las lanchas, que son quienes cuidan a los prácticos cada vez que suben y bajan del barco. “Más allá de la tecnología es importante que ellos estén capacitados”, añadió.

Por ejemplo, hace unas semanas la Cámara envío a varios tripulantes de lanchas que utilizan habitualmente los prácticos del Río de la Plata, a un curso para formación a Barranquilla, Colombia y la idea es ampliar la cantidad de participantes. Dio detalles de este curso esencial para quienes operan en las lanchas porque simulan la situación de estar en una situación de emergencia a partir, por ejemplo, del hundimiento de una embarcación y cómo es la supervivencia en el mar simulando ondas, vientos y con salvavidas por varias horas. Desde la práctica de subirse a una balsa en esas condiciones y ayudar a otros a hacerlo, hasta actuar en esas circunstancias, que exigen reacciones inmediatas o el ejercicio de caer de 7 metros al agua, experiencias que concientizan a los marineros sobre la importancia de su trabajo en este tipo de embarcaciones. Pineda remarcó que tener gente capacitada explica porque los prácticos necesitan tener confianza a la hora de embarcar en lanchas que conocen. “Por eso invertimos en esas embarcaciones y en capacitación del personal”, dijo. Allí recordó el caso de una lancha de transporte de prácticos en Uruguay que se hundió con la perdida de tres profesionales y que básicamente tuvo que ver con cierto desconocimiento del personal de la embarcación. De hecho, esa lamentable situación, generó que las autoridades uruguayas les reconozcan a los usuarios la posibilidad de elegir la lancha a la hora de embarcar.

De allí que Pineda reconoce el trabajo que hacen las empresas argentinas para tener las lanchas con los mejores medios de rescate y el personal con la mejor instrucción.

Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante: Obras del nuevo Centro Integral de Capacitación

En el ámbito del encuentro a metros de la sede del Centro de Capitanes se realizó el acto de apertura de las obras del Centro Integral de Capacitación, nuevo edificio que construye el Centro de Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante y donde habrá un espacio específico para el Instituto del Practicaje Argentino. En el acto de inicio de las obras, el presidente de la entidad que reúne a capitanes y oficiales, Jorge Tiravassi, señaló la necesidad de reconocer el aporte que el sector del practicaje hace a la preservación de los bienes de nuestra nación. Mantener expedita las vías navegables facilita el comercio y el tránsito de mercaderías. "El 95% de nuestro comercio exterior se realiza por la vía acuática. Queda claro lo importante de tener libres, liberadas y bien utilizadas las vías navegables. En este camino comenzamos nuestra pionera aventura de compartir el uso de este Centro Integral de Capacitación con las demandas que la Cámara de Empresas de Practicaje tenga para la formación de sus profesionales”, dijo.

Los responsables de la Cámara de Empresas de Practicaje y Pilotaje agradecieron el apoyo del Centro para que el Instituto sea parte del edificio del Centro Integral de Capacitación.

Asimismo, Tiravassi también agradeció la presencia en el acto de los representantes del Centro de Jefes y Oficiales Maquinistas Navales con el que Capitanes tiene acuerdo de servicios recíprocos para el uso de las instalaciones y los institutos de capacitación respectivos y la vinculación en la formación en el marco de la Escuela Nacional de Náutica.

“Nuestro compromiso es no cejar en el esfuerzo de lograr la mejor formación para nuestros hombres y mujeres. La historia que trasciende, se escribe con hechos. Ojalá, así sea y dentro de dos años vengamos a cortar las cintas de la inauguración formal de nuestro nuevo Centro de Capacitación”, cerró.

Visita

El Subprefecto Nacional Naval, Prefecto General Alejandro Paulo Annichini, recibió en el Edificio Guardacostas, sede central de la Prefectura Naval Argentina, la visita protocolar de autoridades de la Asociación Internacional de Prácticos (International Maritime Pilots’ Association – IMPA): su presidente, Simon Pelletier; el vicepresidente, Ricardo Falcão; y el vicepresidente financiero, Álvaro Moreno, quienes estuvieron acompañados por representantes de la Cámara Argentina de Practicaje y Pilotaje, John Ryan, Pablo Pineda y Eduardo Blanco.

Durante el encuentro, las autoridades dialogaron sobre temas de interés común vinculados a la seguridad de la navegación, el rol del practicaje en la conducción segura de los buques en aguas restringidas y la importancia de la coordinación permanente con la Autoridad Marítima, señalaron fuentes de la PNA.

Asimismo, los visitantes recorrieron las instalaciones de la Dirección de Tráfico Marítimo y de la Dirección de Informática y Comunicaciones, donde fueron recibidos por el Prefecto General Carlos Alfredo Villarreal y el Prefecto General Néstor Kiferling. Durante la visita pudieron conocer el funcionamiento de los sistemas tecnológicos y operativos empleados para el monitoreo, la gestión y el control del tráfico marítimo y fluvial.

“Este intercambio permitió profundizar el conocimiento mutuo sobre las capacidades operativas de cada institución y reafirmar la importancia de la cooperación entre los prácticos y la Autoridad Marítima para fortalecer la seguridad de la navegación y la eficiencia de las operaciones portuarias y marítimas”, añadieron fuentes de PNA.