Datos más que “sensaciones”, dicen Caputo, Quirno y Sturzenegger.
Escuchar a los más altos funcionarios que estuvieron presentes en el Día de la Exportación, organizado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina, lleva a creer en el impecable horizonte que aparece en la economía argentina. Tal como se escuchaba a los ministros Caputo, Quirno y Sturzenegger. “En 10 años somos Suiza”, se escucho decir a algún asistente en un momento de networking en los pasillos del Palacio Libertad. Será?.

En el 30 Encuentro del Día de la Exportación, que tuvo el lema: “Nueva frontera exportadora: la transformación en curso”, fue inobjetable lo del Canciller y muy coherente con los datos de Caputo, y más picante lo de Sturzenegger que tiene un trabajo a destajo con los miles de kioskos instalados a lo largo y ancho de la burocracia argentina y también en ámbitos privados. Precisamente, el ministro desregulador dijo que tiene que hacer de alguna manera el “trabajo sucio”, a modo de plomero que tiene que destapar los caños y meterse “en las cloacas”. A veces acierta, otras no tanto..
Exportadores atentos a una nueva etapa
Destacar el momento de estabilidad y previsibilidad como ideales para el crecimiento de la exportación; los avances logrados en varias materias que facilitan las operaciones, y detallar la agenda pendiente. Estos, entre otros temas fueron parte de la presentación del presidente de la CERA, Fernando Landa, al abrir el encuentro.

En principio destacó que a lo largo de todos estos años la entidad ha trabajado con una convicción muy clara, exportación generadora de producción y trabajo. “Nuestra capacidad de producir y exportar, compitiendo y posicionando nuestros productos en el mundo, constituye una de las grandes oportunidades que Argentina tiene por delante. De hecho, nuestra capacidad de emprender, se percibe cuando consideramos las multilatinas y los unicornios de nuestro país y en el potencial de las empresas proveedoras de bienes y servicios en cada una de las cadenas productoras del Argentina”. Sin embargo, advirtió que históricamente el marco institucional ha devenido en un ancla para el desarrollo del comercio internacional. “En lugar de un involucramiento empresario creciente en la actividad exportadora, hemos experimentado una fuerte caída de empresas que exportan y luego un completo estancamiento que duró una década. Es así como desde el año de 2015 Argentina se mantuvo en torno a las 9300 empresas exportadoras donde la participación PYME era de las menores de la región”, dijo.
El contexto actual a nivel mundial, citando fuentes de organizaciones reconocidas, muestra el mayor número de conflictos armados a nivel global desde la segunda guerra. 65 conflictos, de los cuales 13 califican como guerras abiertas. A esto se suma la virtual ruptura del sistema de comercio multilateral con una explosión de medidas restrictivas, las cuales se duplicaron en 2025 afectando en valores 46 veces la importación argentina; es decir, uno de cada 5 dólares del comercio internacional. Esta situación configura un escenario de desvíos, altísima competencia y volatilidad creciente. “A esta crisis del multilateralismo y sus reglas se suma una gran batalla por el liderazgo de la revolución que configura la inteligencia artificial, en la cual la energía, así como los minerales críticos, juegan un rol fundamental”, añadió Landa.
Por otra parte, agregó que desde 2023, la consultora McKinsey ya advertía observando una aceleración histórica en la cantidad de intervenciones en materia de política industrial, que alcanzan su máximo en años. Y esto también configura un desafío adicional a este escenario de competencia global.
Estas políticas aplican precisamente a los grandes jugadores del comercio, China, Estados Unidos, Unión Europea, pero también a India y a nuestra región como Brasil y México. “En este contexto aparecen nuevos alineamientos geopolíticos y el apetito por avanzar en una nueva generación de acuerdos de comercio muy diferentes a lo que hemos visto en el pasado, en sus formas, contenido y dinámica”, comentó.
Así explicó que las anteriores reglas básicas de acceso al mercado se transforman en una matriz muy compleja que incluye condicionamientos dentro y fuera.
Señaló Landa que en Argentina también se ven cambios muy profundos, trabajando fuerte desde el Gobierno en los principios de equilibrio fiscal como en una agenda de desregulación y simplificación y también con expectativas sobre la futura aplicación del Código Aduanero.
“Hoy desde CERA estamos trabajando permanentemente participando en las mesas público privadas para la apertura de mercados para cada uno de los complejos exportadores. Más allá de la entrada en vigor del acuerdo Mercosur-Unión Europea, hay una mesa en la nutrida agenda de negociación para mejorar el acceso a mercados, con un profundo debate para compatibilizar el Mercosur con la necesidad urgente de ampliar nuestros vínculos comerciales con el mundo. Estas actividades se complementan con las acciones de promoción comercial de bienes y servicios y la consolidación del desarrollo de una marca para nuestro país. Pero más relevante aún es la importancia que se empieza a asignar a la exportación. En tal sentido, hemos escuchado al presidente Milei con claridad expresando el vínculo entre el crecimiento a largo plazo de nuestro país y la inserción internacional de nuestros productos”, expresó.
Esto dijo, contrasta con una historia de institucionalidad fallida, que ya se marca hace años.
En cambio, dijo que hoy la realidad muestra un potente desarrollo energético y minero, que tienen un marco institucional de normalidad y previsibilidad; conceptos de enorme valor, destacó.
“Es en este complejísimo escenario internacional, Argentina muestra buenas condiciones macro y recursos, además de estar alejada de los centros de conflicto, lo que propone una oportunidad casi única, lo cual nos convoca a evaluar cuán competitivos somos y podemos ser”, añadió.
Con excelentes números en exportaciones en los distintos complejos productivos, Landa señaló que la CERA y los exportadores que vienen trabajando hace años más allá de nuestras fronteras, entienden que no hay exportación sin inversión, sin mejora continua de procesos y tecnología, sin mejores estándares, con una vocación emprendedora continua y asociatividad. Aquí es elemental la eliminación de la incertidumbre y la estabilidad de reglas.
“Los términos mayormente utilizados para definir la misión de la exportación en las economías que más participan en el comercio internacional, son impulsar el crecimiento, generar riqueza, crear empleo, aportar a la seguridad nacional y a la sostenibilidad económica. Sin embargo, históricamente, por múltiples razones, nuestra sociedad parecía no haber tenido una interpretación tan nítida del rol de la exportación”, explicó.
Pero cómo se toman las métricas que permiten entender el cumplimiento de esos objetivos?. Cómo se mide el impacto de la política pública en esa materia?. No sólo se trata de medir el volumen exportado. “Hemos visto una y otra vez políticas públicas argentinas implementadas a costa de contener un fuerte sesgo anti exportador, siempre justificadas desde la necesidad urgente, que muchas veces deviene en eternamente urgente”, dijo. Esto, sin valorar lo que generan las exportaciones en términos de empleo, de riqueza, de seguridad y de sostenibilidad. Allí se pregunta: ¿Qué hacer para no volver a tropezar con la misma piedra?.
Allí, dijo que la CERA a través de su Instituto de Estrategia Internacional, hace años viene generando documentos que se va actualizando: la Estrategia Nacional Exportadora con cinco ejes, el relacionamiento externo, impuestos y restricciones, facilitación de comercio, logística, financiamiento y promoción e inteligencia comercial. Se trata de propuestas técnicas -248 en la última edición-. “Reconocemos que en estos tiempos se han dado avances respecto a lo planteado, como ser la reducción de los derechos de exportación que han condicionado la inversión. El presidente Milei ha comprometido la continuidad del rumbo para el campo y tenemos la esperanza que así sea, pero hay sectores que también han quedado atrás como la pesca o algunos productos industriales que siguen con derechos de exportación y donde los mercados de destino ya aplican altos aranceles de importación”, dijo. Agregó que la exportación sigue penosamente contenida en un corralito diseñado por emergencia. El exportador opera con régimen un penal cambiario vigente desde el 1971. Es decir, esta actividad vinculada universalmente al crecimiento, existe desde hace 55 años a la sombra de una ley penal. Hay que ser valiente para ser exportador, resaltó. Esa norma, dijo, presupone que el Estado nacional es quien asigna mejor los activos que genera el actor privado y obliga su completo ingreso y liquidación bajo penalidades. “Es difícil no quedarse corto al decir “excepcionalidad”, porque es algo que no existe en la región y solo comparado con regímenes como los de India y Pakistán que incluso tienen más flexibilidad. Además, existe la disparidad del exportador frente a aquel que comercializa bienes y servicios en el mercado interno que no tiene que liquidar los dólares, una disparidad difícil de entender”, explicó Landa.
Resaltó al mismo tiempo que sería irracional no tener en cuenta la dimensión de la crisis de la cual venimos, de la gravedad del desorden macro, de la emergencia cambiaria. “Y en esto reconocemos el profundo significado y oportunidad del RIGI y otros regímenes de inversión como ventana a la normalidad y efectividad para la atracción de inversiones. Pero ahora hay que avanzar más”, añadió. Uno de los puntos es el analizar caminos para la inmediata eliminación de los mecanismos de doble imposición. La ley 5173 del 2022 sumó condicionamientos no previstos en la ley de IVA para su recuperación. Esos condicionamientos no solo no están previstos en la ley, dijo Landa, sino que la sanción no guarda proporcionalidad con el eventual incumplimiento y tampoco da derecho de defensa previo. Otro tanto ocurre con los reintegros cuyo cobro ante la falta de fechas perentorias, puede además demorarse discrecionalmente, aunque el exportador haya cumplido cabalmente sus obligaciones. “Argentina tiene que ser competitiva y no podemos seguir exportando impuestos. Hoy es un tema crítico, genera incertidumbre y es una barrera efectiva para quien evalúa si exportar o no, por el impacto económico que esto tiene”, dijo.
La CERA también propone avanzar en una cuenta única aduanera y tributaria, liberando fondos para la inversión, producción y generación de divisas hoy absurdamente retenidos y que son tan importantes para la PYME en este caso ante la escasez de financiamiento.
Asimismo, señaló como clave construir conjuntamente una hoja de ruta para la infraestructura en logística que impacte más velozmente en la competitividad. “Los avances en hidrovía son fundamentales, pero aún falta avanzar con mayor velocidad en infraestructura ferroviaria y vial, en caminos rurales y en pasos fronterizos. El movimiento de mercaderías de alto valor agregado tiene también múltiples oportunidades de mejoras, deben destrabarse alternativas hacia el Pacífico y lograr costos portuarios competitivos con los de la región”, insistió.
Otro tanto puede decirse la dimensión de facilitación de comercio y la plena digitalización.
“La CERA tiene 83 años. En su larga trayectoria nos ha tocado recordar la famosa frase de Séneca, “no hay vientos favorables si no se sabe adónde ir”. Pero hoy tenemos y podemos hablar de un futuro que visualizamos y así hemos definido nuestra agenda de este encuentro en la edición número 30 del Día de la Exportación, que incluye visualizar indicadores, dialogar sobre la evolución de nuestra asociatividad internacional, conocer mejor el potencial de estos nuevos vínculos, discutir sobre la agenda futura de regulación, de digitalización y avanzar en competitividad. La exportación es pensar en grande, es buscar complementarse y entregar, es mejorar, es crear la oportunidad, es diferenciar y competir”, cerró
Los datos hablan
El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que el modelo económico del Gobierno impulsa la exportación. Hay que basarse en datos y no en charlas de café, es el mensaje del ministro. Por ejemplo, en el debate interno, sobre si este modelo es “anti industrial”, recordó que hasta la llegada de Milei se venía de 20 años de un modelo financiero, con una industria que venía cayendo durante 11 años, y más precisamente desde julio del 2022 a diciembre del 2023 la industria se redujo 11%.

Agregó que hoy se revirtió aquello de que el gerente financiero era la persona clave de la empresa; “en la Argentina la inflación se convirtió en un negocio para algunos y de hecho 2023 se convirtió en el mejor año para los bancos y no por dar créditos sino por que utilizaban los depósitos para comprar Leliqs, que subieron 350%. Así heredamos cuatro bases monetarias en pasivos remunerados cuando teóricamente servían para pagarle a los jubilados que al mismo tiempo perdieron 37%”, recordó. Haciendo memoria, señaló que cuando llegó al Gobierno, todos -propios y ajenos- le decían “defaultea”, como se ha hecho tantas veces en el pasado, pero advirtió que eso genera problemas al largo plazo.
“Los cambios se han hecho respetando los contratos y la propiedad privada”, dijo. Se bajaron impuestos, - ejemplo las retenciones- el costo financiero y apuntando a mejorar infraestructura, añadió.
Así, este año hay récord en exportaciones del agro, en servicios, en exportaciones de pymes, hay un importante crecimiento del superávit comercial que se espera que llegue entre U$27/28 mil millones En 2031 se exportarán U$61 mil millones en energía, a lo que se agregan U$150 mil millones en proyectos, lo que garantiza la estabilidad cambiaria. “Es mentira que antes no había dólares por restricción externa. Lógicamente si se castiga al campo, a la minería, o a la energía, no se crece y no hay dólares. La estabilidad es buena como garantía para otras industrias. Lo que se necesita es invertir para tener mejores precios y productos”, dijo. Resaltó que los cambios impulsados por el gobierno se hicieron en un contexto de shock externo y financiero. No estaría mal imaginar qué hubiera pasado si seguíamos con la restricción de energía y tener que seguir importando. Un desastre. Caputo también mostró con datos la diversificación en los rubros en el crecimiento de las exportaciones, contradiciendo aquello de que sólo crece el agro, energía y minería. Cuando le dicen que hay que “poner plata en el bolsillo de la gente”, porque se viene la previa a las elecciones, Caputo prefiere la ortodoxia, tal como lo marca el presidente Milei. No se puede ir en contra del populismo con más populismo, opina.
Un momento curioso de su exposición fue cuando el ministro de Economía mostró como ejemplo a seguir a Shenzhen, de lo que quiere para la economía del país, como enclave del libre comercio y desarrollo económico. Paradójicamente eso sucede dentro de un esquema de partido comunista único. El ejemplo lo tomó a partir de un video con un diálogo entre periodistas no afines al gobierno que hacían un informe desde esa virulentamente desarrollada capital de los negocios de China. Más paradójico aún.
Relaciones Exteriores
Precisamente si se atiene a los datos, la presentación del Canciller, Pablo Quirno, durante el encuentro, fue impecable, especialmente cuando desde distintos frentes se habla de caos e improvisación en dicha Cartera.

Como es obvio, Quirno destacó que la labor de la Cancillería es abrir mercados para que el trabajo argentino encuentre compradores en todo el mundo y para que cada empresa pueda llegar tan lejos como su talento y su ambición lo permita.
“La nueva frontera exportadora que propone este encuentro exige que la Cancillería acompañe ese esfuerzo emprendedor. Ustedes saben que la burocracia y un cambio arbitrario de reglas pueden alejar un mercado mucho más que la geografía”, advirtió.
Se están proyectando para este año exportaciones por U$103.000 millones, un récord histórico. Allí se preguntó, qué cambió en menos de 3 años para que podamos alcanzar esta cifra. “Sería una curiosa coincidencia que el mundo hubiera descubierto la calidad de Argentina justo ahora. Lo que cambiamos fueron las condiciones para producir y proyectar negocios a largo plazo. Con ese cambio, la Argentina puede volver a pensar en grande su lugar en el comercio mundial. El punto de partida muestra cuánto había que corregir. Entre 2011 y 2024, el volumen exportado apenas creció un 9%. El presidente Javier Milei fue a las causas de ese estancamiento y cumplió su palabra. Restableció el equilibrio fiscal y la disciplina monetaria, honró los compromisos del país y devolvió credibilidad a la Argentina. Ese orden empieza a rendir frutos”, explicó.
Por ejemplo, la baja de la inflación permite calcular costos con mayor certeza y comprometer entregas con un horizonte más largo, dijo. “La estabilidad devuelve a las empresas la posibilidad de decidir su próxima expansión. Para acompañar ese impulso, avanzamos también con la desregulación, la reducción de derechos de exportación y el acceso a insumos”, agregó Quirno.
Reconoció que la agenda tributaria, aduanera y logística que plantea CERA exige profundizar el trabajo. “Sabemos que cada sobre costo, consume margen frente a un competidor extranjero. Por eso tenemos una convicción irrenunciable. Exportar tiene que ser un buen negocio. Mi tarea es proyectar ese esfuerzo más allá de nuestras fronteras”, dijo.
En materia de relacionamiento externo señaló que el gobierno recibió un país con una red de acuerdos que cubría apenas el 10% del PIB mundial. En menos de 3 años los instrumentos concluidos nos acercan al 30%, dijo. “Ese saldo cualitativo amplía el universo de compradores al que ustedes pueden acceder”, advirtió y señaló que el acuerdo con la UE muestra la dimensión de ese avance. “El acuerdo con la Unión Europea ya tiene aplicación provisional y mejora el ingreso en nuestra producción a un mercado de gran poder adquisitivo”, añadió.
El instrumento concluido con esta permitiría extender las preferencias a los países del EFTA como Suiza y Noruega. “Entre ambos instrumentos hablamos de 31 economías donde la calidad y la especialización argentinas pueden encontrar mejores oportunidades”, explicó. Asimismo, con Estados Unidos, el acuerdo sobre comercio y inversión recíproco prevé eliminar los aranceles para 1675 productos argentinos y facilita el comercio digital, dijo. Además, el memorándum sobre minerales críticos y la participación en el Pacífico suman otra dimensión. “Nos acercan a las compañías que necesitan asegurar suministro para la inteligencia artificial y las tecnologías avanzadas. Traducimos afinidad política en posibilidad de asociarse, incorporar conocimiento y disfrutar nuevos negocios. Esa búsqueda nos lleva también al mercado asiático. El acuerdo con Singapur aprobado por el Congreso contempla arancel cero para nuestra oferta exportable y nos vincula con uno de los grandes centros logísticos y financieros de la región. Desde allí, una empresa puede realizar su distribución y acercarse al cliente de todo el sudeste asiático”, agregó el Canciller.
También mencionó la solicitud de adhesión al tratado integral de la Asociación Transpacífico CPTPP que apunta a dar un paso todavía mayor. Sus miembros representan alrededor del 15% del PIB mundial y reúnen cerca de 600 millones de consumidores con reglas comunes para intercambio de bienes y servicios. “Incorporarnos a ese acuerdo permitiría participar en cadenas productivas que conectan ambas orillas del Pacífico y ofrecer el talento argentino a una demanda mucho más amplia. Mientras ese proceso avanza, impulsamos las conversaciones con India, Japón y Vietnam y buscamos concluir las negociaciones con Emiratos Arabes Unidos”, señaló.
Advirtió allí que la intención del gobierno “es recorrer ese camino junto al Mercosur. Si los tiempos del bloque demoran en sus acuerdos, avanzaremos por la vía bilateral. La visión exportadora argentina exige un ritmo que estamos decididos a sostener. La agenda abierta permitiría alcanzar una cobertura del 50% del producto mundial en el mediano plazo. El presidente fijó el objetivo del 80% para los próximos 4 años. Una demora en una negociación puede hacer perder un cliente a una empresa argentina”, dijo
En materia sanitaria, señaló que se está trabajando en más de 170 negociaciones con más de 40 países. “Detrás de cada permiso, hay una empresa que espera ingresar con sus productos y una economía regional que puede recibir nuevos pedidos y crear empleo. Esa es la responsabilidad que llevamos a cada mesa de negociación”, destacó.
Mencionó el caso de la miel argentina que ofrece una historia de éxito. Pagaba el arancel del 17,3% para ingresar a la Unión Europea. El nuevo esquema abrió una cuota arancel cero y el primer embarque desde Concordia completó todo el cupo disponible. También se cumplió con el cupo de huevos y arroz. “Cuando la cancha está nivelada, ustedes saben cómo ganar el partido”, le dijo a los empresarios.
Añadió que mantener esa presencia exige también actuar cuando un mercado está en riesgo. Así ocurrió con una medida europea que amenazaba las ventas de soja para biocombustibles y biodisel.
“Vamos a defender con firmeza cada mercado que nuestras empresas ganaron con mérito propio. A esos mercados tenemos que llegar con una oferta cada vez mayor”, señaló.
Asimismo, destacó al RIGI como la garantía de largo plazo que requiere los grandes proyectos de energía, minería e infraestructura. “Su función es ampliar la fuerza productiva del país y acelerar las obras que conectan nuestros recursos con la demanda internacional. Las iniciativas aprobadas ya reúnen más de 55.000 millones de dólares comprometidos. A la vez hay proyectos bajo estudio por 150.000 millones. Para los exportadores, esa magnitud abre la posibilidad de asumir pedidos mayores y garantizar entregas durante años. La infraestructura que hoy se proyecta será parte de la confianza con la que podremos posicionarnos mañana. Cada proyecto necesita equipos, ingeniería y servicios especializados. Participar en esas cadenas, permite incorporar tecnología, certificar calidad y acreditar experiencia ante clientes internacionales. Una empresa proveedora puede encontrar en esas obras la referencia que necesita para conseguir su próximo contrato en el exterior”, explicó. Los números ya reflejan esa tendencia. En ese sentido dijo, que, entre enero y julio, las exportaciones de bienes superan los 58.000 millones de dólares, casi un 23% más respecto al mismo período del año pasado. La agroindustria despachó un récord de 74 millones de toneladas. Las pymes, por su parte, vendieron al exterior más de 6400 millones de dólares, su mejor registro para ese periodo en 13 años.
En el primer semestre, las ventas energéticas aumentaron más de un 40% y las mineras superaron los 4700 millones de dólares, un máximo histórico.
“El gas permite ver hasta dónde llega esa perspectiva. La Argentina que durante años afrontó cada invierno con preocupación por su abastecimiento, hoy se prepara para suministrar GNL a Alemania”, resaltó.
Como es sabido YPF participa del proyecto que prevé abastecer a la empresa estatal alemana durante 8 años por entregas a partir de fines del 2027. “Ese compromiso de compra ayuda a financiar las instalaciones y vincula a la producción con las necesidades de uno de los principales centros industriales de Europa”, dijo. Asimismo, YPF también avanza con la italiana Eni y a XRG de Emiratos Árabes Unidos en el proyecto Argentina LNG. El acuerdo prevé una capacidad de 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado y abarca desde la producción de Vaca Muerta hasta su exportación. “Esa asociación reúne recursos argentinos y capacidades internacionales para convertir al país en uno de los grandes proveedores de GNL del mundo. La continuidad del suministro adquiere valor estratégico frente a las crisis que alteran las rutas centrales del comercio global. Desde una región de paz, la Argentina ofrece una base confiable para el abastecimiento de sus socios. Queremos que esa ventaja se traduzca en relaciones que duren durante las próximas tres décadas”, destacó el Canciller. Allí también, dijo aparece la revolución digital que acelera esa demanda.
“Detrás de cada centro de datos hay electricidad que asegurar, minerales que procesar y sistemas que diseñar. Podemos participar en toda esa secuencia con recursos naturales y tecnología propia”, dijo.
Añadió que los servicios basados en conocimiento exportaron cerca de 10.000 millones de dólares en el 2025. “Nuestra oferta reúne los insumos y la ingeniería que necesita el cliente”, dijo y recomendó a las empresas utilizar la red de embajadas y la Cancillería, así como las rondas de negocios. “Las oportunidades necesitan una política económica que perdure. Una planta que empiece a levantarse hoy, atravesará varios calendarios electorales. Quien arriesga su patrimonio, necesita confiar en que las reglas conservarán su valor durante toda la vida del proyecto. El rumbo que trazó el presidente Milei exige esa constancia. Cada año de coherencia permite que una empresa se comprometa más lejos en el tiempo. Así se construye una prosperidad capaz de perdurar”, señaló y el nivel de exportaciones actual es un ejemplo. “Trabajamos para superar esa cifra y para que cada récord encuentre a más empresas argentinas entre sus protagonistas”, cerró.
No hay espacio para la reversión. Será?
Entre los expositores destacamos el análisis de Dante Sica, de la consultora ABECEB. El ex ministro de gobiernos nacionales en distintas gestiones, destacó que Argentina va a seguir creciendo, no tan fuerte, pero con sectores que traccionan, - más del doble- y el resto de la economía de alguna manera mejorando moderadamente.

Destacó que el crecimiento en las exportaciones de este año, justamente, no se dan por precio, sino por cantidad, a diferencia del boom de principios de este siglo. También se ve un ensanche de rubros, quizá hoy concentrado en muy pocos productos, pero otros sectores empiezan a crecer, incluso el tan vapuleado textil. “Para ensanchar más esa base de exportación es indispensable un horizonte de largo plazo, y un encadenamiento y un alineamiento sobre la cadena productiva”, dijo.
Puntualizó que hoy la macroeconomía no está en el foco de preocupación de las empresas; más bien el riesgo está en cada empresa y depende de cada una si puede conquistar o no un mercado. “La discusión es si vamos a adaptar nuestro producto a la necesidad que tiene ese mercado”, señaló.
Es el mundo el que de alguna manera empieza a fijar las reglas de juego. “Hoy hay que entender lo que pasa en el mundo para entender lo que pasa en Argentina”, agregó. Un ejemplo es la OMC que ya no es una guía o desde donde se pueda presionar el comportamiento de ciertos países con respecto a las reglas y donde se defina el posicionamiento de los países.
Añadió que la situación geopolítica va a condicionar los próximos años; los países prefieren pagar un costo en términos de seguridad o abastecimiento más que en términos de eficiencia económica. Así, las empresas necesitan asegurarse el producto para poder organizar esa cadena, como el caso de los minerales, y los insumos y los materiales que forman parte de este proceso de cambio, dijo. Una forma de llegar a los mercados hoy es por precio y por el costo de capital. Esto último afectado por el menor comercio en el mundo y el mayor costo. Asimismo, advirtió que América Latina ha comenzado a tener otra relevancia a nivel global, a diferencia de otros años, hoy empieza a dar respuestas a este mundo cambiante. Los temas de seguridad de abastecimiento de energía y minerales, por ejemplo, aceleran todos los procesos de inversión. Destaca en ese sentido, que firmar acuerdos comerciales con otros bloques y países con anticipación permite que las empresas puedan empezar también a materializar los emprendimientos.
Advirtió frente a los habituales riesgos en los cambios en los ciclos electorales, que resulta difícil la reversión de lo que se avanzó en estos tiempos en materia económica. El costo económico, jurídico y social de volver atrás y romper las reglas, es mucho mayor. Particularmente destacó que “todas las acciones que se están haciendo para fortalecer el proceso exportador necesitan el horizonte de largo plazo”. Destaca un balance positivo en un proceso de cambio porque los beneficios que aparecen generan una ventana de oportunidad donde Argentina puede insertarse. El tema clave, dijo Sica, es el tiempo. Hay que acelerar los cambios.
En lo industrial, de un solo sector atado a las cadenas globales como el automotriz se pasará a tener varios como el agro, el petróleo que se convierte en gas líquido, y en minería el cobre con proyectos que se van sumando. Se estima que la demanda de cobre se va a duplicar por siete al 2030.
Dos desafíos que destaca Sica: infraestructura y acceso al financiamiento, de allí que la estabilidad sea tan importante.
“Tenemos la Vaca Muerta, pero no tenemos la vaca atada”, resumió.
Destaca lo positivo de tener un salto en el índice de exportación por habitante, pero todavía estamos lejos de países competidores – superamos a Brasil pero lejos de otros vecinos- “Esto puede demorarse, -sería mejor que no- pero no puede cortarse”, insistió.
Los acuerdos son importantes -ya no los “grandes acuerdos”- por país y sector. “Se está negociando en función de intereses políticos más fuertes. Argentina necesita tener más flexibilidad para avanzar en estos acuerdos, porque están dando rápidos beneficios. El Acuerdo Mercosur-UE ya esta dando resultados. Y Argentina tiene que acelerar fuertemente. Y este es un gran desafío que tenemos con Brasil, especialmente porque nuestro vecino desde hace más de 20 años viene teniendo una política de frenar todo y Argentina aún requiere tener una velocidad distinta”, explicó. El acuerdo con la UE dio en los primeros meses un 40% de aumento en las exportaciones, algo similar sucede con el acuerdo con Estados Unidos – aunque aquí falta negociar el cupo de acero y aluminio-, dijo. A este respecto señaló que es igual de importante el tema de las inversiones americanas en minerales. Hoy 85% de los minerales se procesan en China y Argentina se podría posicionar para ser otra opción.
Aquí se necesita velocidad del sector privado para que se adapte, añadió. Allí resaltó que, por ejemplo, la certificación no es un trámite sino una inversión, una ganancia de competitividad, es poder entrar rápidamente y vender. Y señaló ejemplos de empresas que ya lo están haciendo. Además, dijo, se necesita avanzar en escala, una competitividad que viene mejorando por las propias empresas o por que forman parte de un ecosistema.
Asimismo, en logística hay deudas que pagar. Allí en lugar de mencionar temas graves en infraestructura de rutas hoy destrozadas por los camiones y la falta de inversión, mencionó la necesidad de resolver el tema de la antigua ley de cabotaje. Señaló al sector maderero que debe mover cientos de contenedores desde Misiones ida y vuelta hasta un puerto de exportación. ¿Cuánto más competitivos podríamos ser liberalizando el cabotaje?, dijo, como si de un plumazo se resolviera la competitividad logística argentina liberando el cabotaje.
Asimismo, Sica ve una Argentina exportadora y más federal, donde el desarrollo se despliega mucho más territorialmente y menos concentrado, lo que genera grandes desafíos para los sectores industriales.
"Están aquellos que van a escalar y los que están claramente atados a lo que es la demanda laboral. Aquellos que están en el proceso de reconversión; pero todo el sector industrial tiene que empezar a engancharse en las cadenas de valor de los sectores que están exportando. Ahí está el principal proceso de reconversión y que tiene el problema de la financiación, en un mundo que, con una nueva tecnología, un nuevo competidor nos deja fuera del mercado”, explicó.
Otro problema: la sobrecapacidad de China con la política de aranceles. Esto puede jugar en contra, generando un desvío de comercio e impactar sobre lo local, aunque también puede haber fuentes de inversión. Hay empresas que, ante el impacto de los aranceles de Estados Unidos, les conviene establecerse en Argentina como para poder ingresar a ese mercado. Demasiado optimista?.
Llegó el plomero
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, comparó a su cartera como el plomero que trabaja en “destapar cañerías” en los más variados ámbitos, eliminando burocracias generadoras de kioskos, aunque a veces simplificando mucho algunas cuestiones y supuestos costos y trabas más complejas. Pero cuidado, los buenos plomeros son escasos, los hay expertos, otros que no saben, meten el zuncho y a menudo no arreglan el problema, cobran por la cara del cliente y salen carísimo.

Claro que si la idea es “no rules”, porque toda regulación es mala de por sí, como dijo el ministro, siguiendo al presidente, no hay demasiado para analizar.
Sturzenegger destacó los números que muestra la economía argentina. “Como en otros países desde Japón hasta Alemania, son las empresas las que lideran estos procesos de crecimiento y son libres de acceder al mercado internacional, eso es lo que hemos cambiado”, dijo.
Agregó que tenemos tres años seguidos de crecimiento y esto genera una estructura muy sólida que es la que subyace a lo que sostiene el proceso de crecimiento. Y eso excede a energía y minería, dijo.
Dio el ejemplo en agro con los cambios producidos en el régimen actual de semillas. Por ejemplo, en Chaco se cultivan 600 kilos por hectárea y en Brasil se llega a 1800, y esto tiene que ver con la propiedad intelectual de esa semilla que no estaba protegida. “Lo hemos resuelto y es probablemente la política más importante que vamos a hacer para las investigaciones industriales y para la ciencia y tecnología en la Argentina”, añadió. Hasta ahora no se le permitía a los industriales y a sus científicos patentar en la Argentina. Tenían que ir a otro país y entregar parte de su trabajo, dijo, puntualizando que este cambio sería un beneficio colateral del acuerdo comercial e industrial con EE.UU. “Nuestros vecinos tienen tratados de respeto de la propiedad intelectual y esto es bueno para nuestros industriales que puedan patentar de manera económica en el país”, dijo.
Además, destacó la importancia “paralela” que tienen exportaciones e importaciones. “No hay una sin la otra”, dijo. Argentina es un país que exporta e importa aproximadamente el 15% de su producto. Hong Kong ese número es de 180% de su producto.
Si bien la diferencia es enorme, los dos números entre impo y expo están equilibrados. “Si se prohíben las importaciones, no habría demanda por divisas, y a su vez no había exportaciones. El proceso de cerrar la economía, fue básicamente un proceso de destrucción de la capacidad exportadora. Por eso yo siempre digo que cada importación crea su exportación”, explicó.
Es la visión que dice que el importador necesita divisas que saldrán del exportador, si el exportador no está, la divisa subirá. “Por eso es importante entender el equilibrio entre una y otra y cuando la economía se abre está impulsando las exportaciones y cuando la economía se cierra está destruyendo la capacidad de exportación. Promoviendo importaciones y exportaciones, pasamos de un país que exporta 15% de su producto a 30%”, insistió.
Luego se metió con la demografía. En una capacidad exportadora que está homogéneamente distribuida, históricamente la actividad económica se concentró en el área metropolitana de Buenos Aires. Así en la segunda mitad del siglo XX se dio un proceso migratorio donde las familias se fueron desde el interior hacia el AMBA. En cambio, dijo, hoy se estimula la capacidad exportadora del país y se revierte ese proceso. Según estimaciones que mencionó en los próximos 30 años 2 millones de personas se van a estar mudando a Neuquén y Río Negro, 1 millón de personas se irán a San Juan y Catamarca y otro millón a Jujuy. Esto implica un aumento de la productividad con más exportaciones e importaciones y en esa transición, Argentina va a tener un proceso de mejora de su capacidad de vida extraordinaria, dijo.
Al mismo tiempo el país va a tener una economía con una de las energías más baratas del mundo y allí la industria petroquímica, por ejemplo, va a ser imbatible a nivel global y todas las industrias de energía tipo intensiva van a encontrar un lugar extraordinario para residir, porque al ser costoso transportar el gas, radicarse es una forma de migrar la producción aquí, argumentó. Y eso se ramificará en otras actividades.
El desarrollo de los sectores de energía o minerales no se trata de actividades que no generan empleo, sino todo lo contrario, agregó. Tomó el ejemplo de Arabia Saudita, con una fuerza de trabajo de 10 millones de personas, pero donde unas 100 mil trabajan en la industria petrolera, el resto es la que va a generar los productos que se compran con esa riqueza. “Hay que pensar en el efecto laboral que incluye a aquello que se produce a partir de la riqueza. No hay que caer en las simplificaciones incorrectas”, advirtió.
“En el Ministerio somos detectives. Nos metemos a ver dónde está el caño tapado para destaparlo con el zuncho”, dijo.
Precisamente, al detallar los puntos donde se trabajó a la hora de desregular destacó la Ley Bases que básicamente desarticuló la restricción más importante que tenía el sector industrial, donde el Gobierno le decía a las empresas cuánto tenían que cobrar y no eran dueñas de lo que producían. Este año, dijo, se añadió la ley de Glaciares que liberó las restricciones a la minería. Mientras Chile exportaba U$60.000 millones, cuando llegó Milei al gobierno, el país exportaba U$3000 millones. Y esto no era porque Dios lo hizo, dijo, sino porque nuestro marco legal impedía la producción minera argentina. Cómo luciría este país si en cada uno de los últimos 30 años se hubiera exportado U$60.000 millones más?, se preguntó. Mejor ni pensarlo..
Destacó también la velocidad de respuesta de los exportadores frente a la apertura de mercados, gracias a la firma de Acuerdos. Mencionó el caso de la miel donde el cupo se completó en 4 horas. Esto dijo, gracias a la desregulación y a la acción de funcionarios como Pablo Lavigne; coordinador de Producción del ministerio de Economía que por ejemplo, habilitó rápidamente una página para que las empresas se puedan autocertificar. Estas certificaciones sólo las daba el INTI dijo, organismo al que caratuló como "Instituto de Trabas Industriales", y que según dijo, exigía cobros por afuera.
“Les dimos libertad a los productores para que certifiquen en el INTI o en el ámbito privado, porque en esto la velocidad es la clave para llegar a los mercados en tiempo y forma”, explicó.
Mencionó también la desregulación que hoy permite importar bienes de capital usados, lo que le baja en forma impresionante el costo de producción a las industrias. “Miles de empresas no tenían acceso y hoy ya las tienen trabajando a un tercio del costo”, dijo.
También habló de cómo se destrabó la posibilidad de envíos postales al exterior para las pequeñas empresas.
Otro punto que mencionó es la liberación de los bitrenes en todo el país. Hasta ahora estaban habilitados ciertos corredores y exigía aprobaciones puntuales ante cada movimiento. Para el funcionario hoy alcanza con que cada empresa decida si lo utiliza o no. Es decir, es la empresa la que tiene que saber si el camión puede pasar por un puente o una curva o si una ruta tiene la amplitud necesaria para utilizar el bitren, no es el Estado o la regulación el que le va a decir qué hacer.
Otro punto, es la apertura a la cobertura satelital en todo el país antes restringida y que permite la conexión en áreas inhóspitas. “Es como cambiar el chip de pensamiento e invertir la carga de la prueba. No pensamos que la regulación está hecha para el bien, sino que está hecha para el mal y para generar privilegios, por eso en general nuestra posición es que todas las regulaciones son malas”, dijo así derecho.
Como si no hubiera quedado golpeado por el fracaso de su avanzada sobre los prácticos, siguió despotricando contra esta actividad que, dijo, le generan un sobrecosto enorme al comercio exterior – de paso le pegó a la CERA por no apoyarlo en su cruzada- y reconoció que solo puede hacer estas movidas porque está el presidente de la Nación detrás. Al menos consiguió de los prácticos 20% de descuento en las tarifas. Para qué generar entonces un parate en el comercio exterior por querer destruirlos?. Además, en materia de logística destacó las concesiones que ya se están abriendo con 9000 kms de mantenimiento, con peajes baratos, más otros 6000 kms de ampliación -de todos modos, muy lejos de lo que significa dar vuelta el sistema que esta destrozado-
Otro punto es la licitación del Belgrano Cargas, y destacó el sistema de open access que, dijo, permitirá que cada productor pueda colocar sus formaciones en la vía, si lo cree conveniente; algo muy diferente a las licitaciones que se vienen prorrogando hace años, donde, señaló, no se ha ampliado a otros productos más allá del interés de cada concesionario. De todos modos, hasta ahora, no se ha probado que el open access sea más competitivo en los países donde se implementó
En cuanto a los fluvial, advirtió la necesidad de cambiar la matriz de transporte, - no se puede bajar con madera y hacer 1100 km en camión para poder cargar en un barco-. Incluso, mencionó que desde el sur de Brasil reclaman la vía fluvial para sacar su producción, en lugar de ir hasta los puertos brasileños del Atlántico.
Otro ejemplo, son las arenas de Entre Ríos para Vaca Muerta, sería bastante natural que llegará por barco a San Antonio Oeste, dijo.
Para cerrar, destacó la integración digital y allí puede haber mucho para aprovechar a partir del acuerdo con EE.UU.
Durante el encuentro hubo presentaciones de los embajadores de Indonesia y de Vietnam en el país, ambos con un fuerte énfasis sobre el potencial de crecimiento del intercambio comercial.
Entre otras cosas, el primero destacó la reciente e histórica apertura del mercado indonesio para las carnes bovinas argentinas. Sulayman Syarif resaltó la búsqueda de su país de acordar con la mayor cantidad de mercados posible y en un contexto geopolíticamente incierto recordó la frase del presidente indonesio Prabowo Subianto: "Mil amigos son pocos, un solo enemigo es demasiado".

Frente a la reorganización de las cadenas globales, las naciones con visión de futuro no buscan el aislamiento, sino la construcción de las de alianzas estratégicas basadas en la previsibilidad y la confianza mutua, señaló.
“Hoy, la relación entre Indonesia y Argentina, atraviesa por una senda de extraordinario dinamismo, tal como se ratificó en la reunión bilateral sostenida entre los cancilleres de ambos países en mayo pasado, especialmente apunta a la cooperación en agroindustria y energía”, dijo Syarif.
Al cumplir 70 años de relaciones bilaterales, Indonesia ya abrió su mercado a la carne bovina argentina, - la calificó como “la mejor carne del mundo”, un hito calificado por el propio presidente Javier Milei como histórico, añadió. “Para un país con más de 280 millones habitantes, la seguridad alimentaria y diversificación de las cadenas de suministro es nuestra prioridad nacional”, apuntó.
Indonesia importa anualmente 600.000 cabezas de ganado y 200.000 toneladas de carne, lo que representa un consumo per capita de solo 2,4 kg al año. Un incremento de tan solo 0,1 kg generaría una demanda adicional de 100.000 toneladas anuales, lo que representa una gran oportunidad para Argentina, advirtió.
Recordó que entre enero y julio el comercio bilateral creció un 49%, alcanzando los 1300 millones de dólares. Este incremento fue impulsado principalmente por las importaciones de trigo y harina de soja y se prevé un crecimiento aún mayor hacia el cierre del año, superando los 1600 millones de dólares registrados en 2025.
Remarcó que en el ámbito del Santa Fe Business Forum celebrado recientemente, una misión empresarial de Indonesia enfocada en la adquisición de harina de soja y maíz prevé compras adicionales para el próximo año.
Pero más allá de los granos y la carne, existe una complementariedad mucho más amplia y de alto potencial en sectores como la biotecnología y los bienes manufacturados, dijo. Un claro ejemplo es la empresa Argentina Galileo Technologies que ha exportado exitosamente tecnología de vanguardia para el liofilizado natural.
Por otra parte, resaltó la importancia estratégica de la ASEAN, Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, uno de los bloques económicos más importantes del mundo y que tiene a la capital de Indonesia, Jakarta como su sede con un PIB combinado de 4,3 trillones de dólares y una población de casi 700 millones de personas. Precisamente, dijo que en el primer semestre del año esta región ha ganado un protagonismo clave en la canasta exportadora Argentina. De hecho, entre enero y junio las exportaciones hacia los países de la ASEAN superaron los 4000 millones de dólares, una cifra mayor a la registrada por varios de los socios comerciales tradicionales de Argentina en el mundo.
“Frente al interrogante de cómo construir un marco comercial más dinámico y presentable ante los desafíos geoeconómicos globales, la respuesta es clara, debemos pasar del mero intercambio comercial a una integración económica profunda, basada en reglas estables. En primer lugar, resulta indispensable consolidar marcos institucionales que otorguen previsibilidad y beneficios arancelarios a nuestros empresarios. El Mercosur está acelerando su inserción externa y Asia Pacífico es su destino natural. Es el momento oportuno para avanzar hacia un acuerdo de asociación económica entre el Mercosur e Indonesia que genere oportunidades de beneficio mutuo. Asimismo, estamos plenamente abiertos a negociar de manera bilateral un acuerdo comercial siempre en plena concordancia con los marcos normativos vigentes”, explicó Syarif.
Indonesia ya cuenta con un acuerdo de libre comercio con Chile, ha concluido recientemente las negociaciones comerciales con la Unión Europea, Canadá y Perú y suma hoy más de 20 acuerdos de libre comercio implementados a nivel global.
Asimismo, señaló la necesidad de construir nuevas alianzas en materia de inversión con el lanzamiento de su Fondo soberano. “Indonesia abre sus puertas a socios internacionales para financiar proyectos estratégicos en los sectores de alimentación, energía y tecnología”, dijo y destacó que la Argentina tiene prioridad para invertir.
Un ejemplo referente a nivel regional, es la reciente alianza entre el Fondo soberano de Indonesia y la multinacional JBS mediante un compromiso de 2500 millones de dólares destinado a fortalecer la producción, el comercio y la distribución agroalimentaria.
Asimismo, Indonesia sostiene inversiones estratégicas en América Latina, en sectores de hidrocarburos en Venezuela y Colombia, así como en celulosa y azúcar en Brasil, extendiendo además sus operaciones globales hacia sectores clave en América, el Pacífico y Europa.
Por otra parte, el país busca activamente socios estratégicos como principal productor mundial de níquel y Argentina es un actor clave en el triángulo de litio. “Allí compartimos el desafío común de agregar valor a nuestros recursos minerales”, advirtió.
La cooperación en tecnologías de la electromovilidad, almacenamiento energético y minería sostenible debe ser otro gran motor de la agenda bilateral, añadió.
Con este propósito, recordó, por estos días se está celebrando el primer foro minero energético Indonesia, América Latina y el Caribe, en Santiago de Chile, en paralelo con el tradicional foro de negocios Indonesia/Latinoamérica. Encuentro que reúne a empresarios e inversionistas de los sectores de minería y energética, alimentos y bebidas, automotriz, salud, bienestar y artículos del hogar. Espera que el próximo año se pueda repetir el encuentro en Argentina.
Vietnam
En los primeros siete meses del 2026, Vietnam fue el séptimo socio comercial de la Argentina. En 2025 Mercosur y Vietnam aceptaron comenzar a negociar un acuerdo comercial preferencial. Las rondas de negociaciones técnicas ya se han lanzado.

Durante el encuentro, la embajadora de Vietnam en Argentina, Ngô Minh Nguyệt, hizo un balance de esas relaciones bilaterales y la forma en que el país del sudeste asiático se puede convertir en la puerta al ASEAN y desde aquí ser su puerta a Sudamérica.
Precisamente señaló que la Argentina es el tercer socio comercial de Vietnam en Latinoamérica y una de las claves del potencial de crecimiento es que son economías complementarias. En 2025 el intercambio llegó a 4.27 mil millones de dólares, más de 4% superior al año anterior - 876.74 millones de exportaciones de Vietnam y 3.39 mil millones de exportaciones argentinas-. Obviamente las mayores exportaciones del país asiático son industriales y de consumo final como equipos eléctricos y electrónicos, calzados, equipos mecánicos, textiles y equipos ópticos; mientras que sus importaciones son alimentos procesados como granos y maíz, comida animal, trigo, algodón, cuero, carne y lácteos. Asimismo, dijo, hay gran potencial de exportaciones argentinas en minerales, tecnología, energías renovables y farmacéuticos y envíos de Vietnam en máquinas, equipos, componentes electrónicos, y productos para el consumo de alta calidad y precios competitivos para el desarrollo de la industria argentina.
Ngô Minh Nguyệt recordó que en enero pasado se firmó un convenio entre ambos países para evitar la doble imposición, la idea es avanzar para maximizar la facilitación de negocios e inversiones para las compañías en ambos mercados. Asimismo, añadió que se ha lanzado un esquema de cooperación en materia satelital y comunicaciones. Así, hace unos meses una empresa argentina recibió el segundo embarque de elementos de telecomunicaciones, cables de fibra óptica y equipos fabricados por la industria militar y de comunicaciones de Vietnam. “Creemos que el fuerte crecimiento del intercambio entre ambos países puede avanzar con un comercio libre con expansión internacional”, añadió.
Mostró el ejemplo del acuerdo con México, que se cerró recientemente; con preferencias. Hace 10 años el intercambio entre ambos países era de U$6.6 mil millones sólo en los primeros 11 meses del año pasado llegó a casi el doble y el potencial es enorme porque también son dos países complementarios, añadió.
Asimismo, la embajadora destacó la movida Argentina de incorporarse al CPTPP. Durante los 10 primeros meses del 2025 el comercio de Vietnam con sus socios del acuerdo fue de U$102.8 mil millones y muestra como las empresas vietnamitas se adaptaron a las normas y cómo se posicionó como una industria competitiva. “Quedó demostrado el compromiso del país con el libre comercio, la modernización económica y el liderazgo regional posicionándose como un jugador clave en uno de los bloques de comercio más dinámicos del mundo, representando 14.4% del PB mundial”, señaló. En ese sentido, destacó que Vietnam trabajará con sus socios para el ingreso de Argentina al bloque. “Con el acceso al bloque, se generarán fuertes beneficios para ambos países, entre otros: drástica reducción de barreras tarifarias y no tarifarias, aumento de competitividad de productos de ambos países, reglas transparentes y estables, más confianza para las inversiones y una mayor participación de ambos países en las cadenas de valor y de provisión”, añadió la embajadora.
Así, dijo, Argentina podrá utilizar a Vietnam como puerta para el ingreso al ASEAN mercado de 650 millones de personas y nuestro país puede ser la puerta para la expansión de Vietnam en Sudamérica.
Durante el encuentro, expuso Diego Sucalesca, titular de PromArgentina, la agencia de promoción de exportaciones e inversiones argentina hoy bajo el paraguas de la Secretaría de la Presidencia. El funcionario recordó los problemas que tuvo que afrontar cuando hace dos años asumió el cargo y que hubo que poner la casa en orden. La anteriormente llamada AAACI estaba parada, “cuando llegamos había U$4 millones en deudas, para negociar los stands nos decían “primero paguen después vemos”, dijo.

Destacó además los números actuales de las exportaciones argentinas, los logros en materia de acceso a partir de los acuerdos comerciales, - especialmente carnes y miel con la UE y EE.UU.-.
El funcionario, destacó además entre otras mejoras para las empresas que van a las muestras, la ubicación y ampliación de los stands en las más de 120 ferias del calendario, además de las 150 misiones comerciales organizadas. “Apuntamos a una promoción comercial a medida y por producto y a partir de lo que piden las empresas”, señaló y destacó el éxito de las semanas de la carne en New York y Houston y se quiere repetir en Francia para promover productos pesqueros. Así como la próxima organización para noviembre de la Feria Alimenta en La Rural, una fuerte apuesta que hace PromArgentina para promover alimentos y bebidas. “Una feria clave para mostrar nuestra capacidad tan competitiva como es la Argentina en esta materia”, cerró.