Cómo las mujeres líderes se hicieron su camino en el ámbito marítimo portuario.
Ese fue el lema de un nuevo webinar-panel logístico organizado por AAPA LATAM, la organización líder que conecta a la comunidad portuaria de América Latina y que se encarga de la operación en la región de la Asociación Americana de Autoridades Portuarias, que representa los intereses de los puertos en el Continente.
El encuentro, congregó a Iliana Fernández, presidente y CEO de INER Consultores, Iliana González, directora ejecutiva de ASOTEP, la Asociación de Terminales Portuarios Privados de Ecuador, Lisbeth Inurrieta, gerente comercial de CICE O+C Bahía Grande y Sussy Wing, presidenta ejecutiva de la Junta de Administración Portuaria y de Desarrollo Económico de la Vertiente Atlántica de Costa Rica (JAPORVA). El encuentro fue presentado por el presidente ejecutivo de AAPA LATAM, Juan Duarte y moderado por la presidente y CEO de PR Ports y directora general del Congreso AAPA LATAM, Zulma Dinelli.
Abrió Dinelli recordando que hace muchos años atrás, cuando coordinaba un evento en Argentina, casi no había mujeres en los paneles; mientras que en el último Congreso AAPA LATAM en Lima del año pasado; casi 50 % del programa estaba integrado por el género femenino. “Hoy estamos paradas desde otro lugar; más allá de que aún falta mucho camino por recorrer. Y algo muy positivo es que ese avance se da en forma natural. La mujer tiene un rol protagónico y de liderazgo en la actividad y estoy orgullosa y felicito a AAPA LATAM como organización líder en materia portuaria por haber tomado este tema como estratégico, cuando en su momento no estaba en la agenda del sector. El futuro de la competitividad portuaria requiere diversidad y el liderazgo de la mujer, pero como decisión, no como consigna”, añadió.

Por su parte, Fernández de INER Consultores, señaló que en la logística se integran especialmente personas, además de cadenas de suministro. “Equipos diversos toman mejores decisiones, anticipan riesgos con más claridad, generan soluciones más completas. Para las mujeres existen barreras para avanzar profesionalmente, el tema es que estén dispuestas a superarlas”, advirtió.
Detalló que cada vez ve más mujeres en el ámbito portuario, no solo en la esfera de la toma de decisiones, sino en lo operativo. Un ejemplo, dice Fernández es el puerto de Chancay, donde toda la carga la mueven 12 mujeres de manera remota. “El liderazgo con inclusión es una estrategia de competitividad. El avance de la mujer liderando en todos los frentes cambia la conversación y la cultura, generando mejores resultados. Hoy más que nunca tenemos oporutnidades y estamos dejando las puertas abiertas a otras mujeres para que logren mejores cosas”, dijo.
Por su parte, Lisbeth Inurrieta, de CICE de México, recordó que se inició en la actividad hace casi 30 años, en una agencia marítima, y allí comenzó a conocer la industria naviero-portuaria. Precisamente en Veracruz, puerto mexicano líder. Eran tiempos donde la imagen del puerto era otra, cuando se cargaba en sacos o bolsas. “Ir a trabajar al puerto se trataba como una suerte de castigo para quienes no seguían una carrera; sin tener en cuenta que es el punto de intercambio comercial con otros países. Cuando ingresé a trabajar en una terminal portuaria, advertí que era un mundo de hombres en todas las líneas. Me contrataron como secretaria para organizar el área administrativa, más allá de que tenía capacidades para más. Pero atención: las limitaciones se las pone uno, porque miras lo que hace la gente alrededor y no es diferente a lo que una puede hacer. Y que buena fue la decisión de ingresar a este mundo, una industria tan maravillosa que permite un gran desarrollo profesional”, recuerda.
Agrega que en México se ha avanzado mucho en la incorporación de la mujer a la actividad, pero quizá no tanto como en otros países de América Latina. Pero el cambio se palpa: hace 20 años podía entrar en una reunión y quizá había una o dos mujeres. Hoy participan varias más.
Por su parte Iliana González, de ASOTEP, recordó que ingreso a la actividad casi por casualidad, cuando estudiaba finanzas y terminó convirtiéndose en su trabajo por años. Destaca que coincidió con una época en que los puertos tenían una problemática compleja y la Cámara Marítima del Ecuador donde trabajaba, promovió todo un esquema de modernización del sistema que necesitaba inversión y nueva normativa. Coincidió con Inurrieta, sobre la importancia clave del sector portuario marítimo como enlace para salir al mundo y llegar a distintos mercados. “El impulso se dio en un mundo de hombres, varios de ellos me dieron oportunidades que en realidad me las gané con mucha entrega y trabajo”, dijo.
También coincide en cuanto a que la imagen del puerto ha cambiado. De cargar sacos, donde no se veía a la mujer como parte, a la incorporación de equipamiento, la llegada del contenedor y la automatización, revirtiendo la situación. “Cambió el paradigma y aparece el interés para que las mujeres se incorporen a la actividad. En Ecuador hay un muy alto porcentaje de mujeres que trabajan en todas las areas del puerto. Para ninguna mujer ha sido una complicación que se opere las 24 horas los siete días de la semana. Es algo que se da en muchas actividades y vemos que cada año se suman más mujeres al sector. Por su propio dinamismo, las empresas buscan los mejores talentos y eso no depende del género, sino de la fomación técnica y la capacidad de respuesta. El valor de la mujer es algo que ya se da por sentado y no es un tema de debate en las mesas de la organización donde trabajo”, explica.
Advierte Dinelli que de todos modos, más allá del avance, los números no acompañan mucho. La fuerza femenina en los buques no llega al 2% por ciento según OMI, en los cargos directivos de las autoridades portuarias, o en las operaciones de los puertos, es menor a 15% y en varios países menos aún.
Para Inurrieta, hay que ir integrando a las mujeres al sistema, pero siempre basado en resultados, no solo por su condición de género. “Le he abierto muchas puertas dando oportunidades a las mujeres. En ese sentido es importante igualar el tema de oportunidades”, señala.
Recuerda que para las funciones operativas, antes se elegían sólo a los hombres, porque “siempre se había hecho de esa forma”, dice. Por ejemplo, desde hace tiempo, en las terminales en la región se trabaja en tres turnos, pero en los puestos operativos no se incluía a las mujeres porque “no podían trabajar de noche”, sin un análisis o un relevamiento previo en un contexto donde el mundo ha cambiado.
Salarios
En cuanto a la retribución económica, la mayoría del panel señaló que no ven diferencias en salarios, porque este es un tema que se maneja por los resultados. Pero Fernández de INER, discrepa. Entiende que en general, la mujer ya se siente satisfecha con haber alcanzado un lugar en el area corporativa. “Pero las mujeres tenemos que darnos el valor de exigirle a nuestros superiores los mismos derechos que tienen los hombres. Hoy la digitalización permite desarrollar diversas tareas al mismo tiempo. Hay que abrir la mente, creer en nosotras mismas y exigir”, señala.
Finalmente, Sussy Wing, de JAPORVA, advirtió que en su trabajo no compite con los hombres, cada uno tiene su espacio y hay que demostrar capacidad técnica. “Desde que me inicie en esta actividad el camino ha sido complicado, pero siempre trabajé incluyendo a las personas y trabajando en equipo”, dijo. Precisamente en su organización, 30% de la plantilla esta compuesta por mujeres. "Exigimos ocupar los espacios pero en base a capacidad y liderazgo con habilidades; demostrando que somos mujeres portuarias, construyendo y aportando a una mejora continua. Para ello, ha sido fundamental contar con apoyo politico para alcanzar una continuidad”, explica. Precisamente, cuando ingresó al organismo hace cuatro años – la situación del mismo era muy complicada- no auguraba una función feliz. "Pero levantamos la organización, trabajando en equipo, tomando decisiones fuertes, involucrándome en las tareas para conocer, más allá del escritonio, estar con la gente, motivar a las mujeres, transmitiendo la idea de que no hay caras bonitas sino trabajo fuerte, con carácter, idoneidad y pasión: eso marca una diferencia”, dijo.