Buenos Aires, en el puesto 20: los puertos argentinos crecen menos que los de la región.
Un estudio sobre 155 complejos portuarios de las Américas ubica a Buenos Aires en el puesto 20 del continente, décimo de América Latina y el Caribe y quinto de América del Sur. El “multiplicador”, que compara la evolución del movimiento de contenedores y el PIB, deja al país entre los más rezagados de la región..
En el año 2000, los puertos de las Américas movieron 40,8 millones de TEU (la unidad equivalente a un contenedor de 20 pies). En 2025 llegaron a 136,8 millones: 3,3 veces más. La cifra surge del informe “La trayectoria de la actividad portuaria de contenedores en América y la cuenca del Caribe en los primeros 25 años del milenio”, del economista Ricardo J. Sánchez, - abajo en la foto- de la Cátedra Kühne de Logística de la Universidad de los Andes (Colombia) y economista principal de Talasonomica Consulting Group, que analiza 155 puertos y complejos portuarios con unas 272 terminales.

La foto continental esconde dos velocidades, dice: Estados Unidos y Canadá pasaron de 25,6 a 63,1 millones de TEU, mientras que América Latina y el Caribe saltó de 15,3 a 73,7 millones, con un crecimiento promedio de 6,4% anual, casi el doble del ritmo norteamericano (3,7%). La región latinoamericana sostuvo así su peso en el comercio mundial de contenedores, cerca del 7%, aunque el continente en su conjunto cayó de 18% a 13,5% del total global frente al avance de Asia.En ese mapa, la Argentina aparece a mitad de tabla. El complejo de Buenos Aires, que reúne las terminales de Puerto Nuevo y Dock Sud, movió 2,09 millones de TEU en 2025 y ocupa el puesto 20 entre los 60 mayores puertos de las Américas. Si se deja de lado a Estados Unidos y Canadá, es el décimo de América Latina y el Caribe, detrás de los dos complejos de Panamá, Santos, Cartagena, Manzanillo, El Callao, Guayaquil, Kingston y Lázaro Cárdenas. En América del Sur es el quinto, detrás de Santos (Brasil), con 5,8 millones; Cartagena (Colombia), con 4,14 millones; El Callao (Perú), con 3,32 millones, y Guayaquil (Ecuador), con 2,86 millones.
La posición porteña es, además, frágil, agrega Sánchez. Apenas 31.700 TEU la separan de San Antonio (Chile), sexto en el subcontinente, mientras que la distancia con Guayaquil, el inmediato superior, supera los 767.000 TEU. Santos, por sí solo, mueve 2,8 veces lo que Buenos Aires.
Este puerto tampoco tiene compañía: es el único puerto argentino en el top 60 continental. Los que le siguen en el país quedan muy lejos del corte, fijado en 356.861 TEU por Puerto Caldera (Costa Rica): Zárate movió 111.729 TEU en 2025 y Rosario, 90.583. La actividad argentina de contenedores depende casi por completo de un solo nodo, sentencia el economista.
Brasil juega en otra liga, advierte. Coloca diez puertos en el top 60 de toda América. Además de Santos, quinto en el ranking continental, figuran Paranaguá, São Francisco do Sul-Itapoá, Itajaí, Río de Janeiro-Niterói, Rio Grande, Manaos, Pecém, Suape y Salvador. Entre todos suman unos 15,4 millones de TEU, más de siete veces el volumen del principal complejo argentino.
Uruguay, en cambio, muestra una marcada pérdida relativa en los últimos años, advierte el análisis. Montevideo movió 857.022 TEU en 2025 y ocupa el puesto 42 del continente y el 15 de América del Sur. Hasta hace poco su trayectoria era ascendente: pasó de 747.100 TEU en 2019 a un máximo de 1,13 millones en 2023, cuando llegó a ser el noveno puerto sudamericano. En 2025 cayó 24% respecto de ese pico y retrocedió seis lugares en el subcontinente. En 2023, Montevideo movía el equivalente al 88% del volumen de Buenos Aires; en 2025, apenas el 41%. Entre 2019 y 2025 su movimiento creció 15%, poco más de la mitad del avance de América Latina y el Caribe (27,4%). En el largo plazo, sin embargo, dice Sánchez, que su desempeño relativo fue mejor que el argentino, como muestra el multiplicador (ver más abajo).Fuera del triángulo rioplatense-brasileño, los líderes son otros: Los Ángeles (10,2 millones de TEU), Long Beach (9,88 millones) y Nueva York-Nueva Jersey (8,89 millones) encabezan el ranking continental. En América Latina, Panamá suma 9,9 millones entre sus complejos del Caribe y del Pacífico, ambos dentro del top 10, gracias a su papel de plataforma de transbordo. Completan el grupo líder Cartagena de Indias(Colombia), y Manzanillo (México), mientras que Kingston (Jamaica) y Caucedo (República Dominicana) dominan el Caribe insular.

El segundo eje del estudio es el llamado “multiplicador”, un índice que compara la evolución del movimiento de contenedores con la del PIB real. Si el valor es mayor que 1, el país mueve más contenedores por cada dólar de producto que al inicio del período; si es menor que 1, la actividad portuaria pierde intensidad frente a la economía. El autor advierte que no se trata de una relación causal ni de una elasticidad, sino de una medida de intensidad relativa.La trayectoria argentina tiene forma de U, pero con niveles bajos durante todo el período: 1,07 y 1,08 en los dos primeros quinquenios y una caída a 0,80 entre 2010 y 2015, uno de los registros más débiles del cuadro. Luego llegó un repunte: entre 2015 y 2019, un lapso de apenas cuatro años, el índice trepó a 1,16, por encima del promedio mundial (1,11) y de América Latina (1,13), aun cuando el PIB argentino retrocedía 1% por año. Pero ese impulso no se sostuvo, quizás por las políticas cambiarias, dice.
En la ventana más reciente, 2019-2025, el multiplicador argentino cayó a 1,03: sus puertos crecieron apenas por encima del PIB, notándose que el multiplicador queda más influenciado por el pobrísimo desempeño económico del país. Quedó por debajo de Brasil (1,32), Uruguay (1,06), el promedio de América Latina (1,24) e incluso del promedio mundial (1,05). Los valores más altos correspondieron a Jamaica (1,55), Perú (1,38) y Brasil, seguidos por México (1,26) y Ecuador (1,24). Sólo Estados Unidos y Canadá (0,94) y Costa Rica (0,91) mostraron una pérdida de intensidad portuaria.
Si se encadenan las cinco ventanas, el resultado es elocuente, dice Sánchez. Entre 2000 y 2025, la relación entre contenedores y PIB aumentó cerca de 10% en la Argentina, frente a 66% en Uruguay, 119% en el promedio mundial, 219% en América Latina y 268% en Brasil. México (más de cinco veces) y Colombia (casi cuatro) lideran esa medición.
El dato se combina con un crecimiento económico también más lento. Entre 2000 y 2025, el PIB argentino creció 1,74% anual, por debajo de Brasil (2,26%), Uruguay (2,40%), América del Sur (2,39%), América Latina y el Caribe (2,19%) y el mundo (2,92%). En la última década, entre 2015 y 2025, la economía argentina prácticamente no creció: 0,2% anual. Con menos PIB y menor intensidad portuaria, el movimiento de contenedores del país se multiplicó por alrededor de 1,7 en 25 años, contra unas 3 veces en Uruguay y más de 6 en Brasil.

El estudio parte de que la demanda portuaria es una demanda derivada del comercio y la producción, y por eso la evolución de los puertos depende de la macroeconomía. Pero el caso argentino sugiere algo más: en relación con la evolución de su economía, el país sumó contenedores a un ritmo bastante menor que sus vecinos. Sin embargo, el problema no es apenas “portuario”, dice Sánchez, sino que la Argentina ha perdido su impulso productor y su nivel de consumo y de inversión es pobre. Solo de la mano de una política de desarrollo productivo se podrán recuperar indicadores más sólidos, como es posible observar en otros casos de la región y, especialmente, en Asia, advierte.
La conclusión del informe es que el sistema portuario de las Américas sigue integrado a la dinámica del comercio mundial, aunque con menor peso relativo. Para la Argentina, el desafío es doble: crecer y, al mismo tiempo, recuperar el terreno perdido en la carrera regional por la carga